En cualquier caso, la actitud de Botana es extremadamente preocupante porque sube la apuesta al sembrar una suspicacia sin fundamento contra el Gobierno que sólo puede tener como propósito reducir su margen de acción; vale decir, reducir la soberanía nacional en relación con los Estados Unidos. Nadie puede sorprenderse ahora si, señalados como un blanco de tiro por un senador que funciona de ortiba, el embajador de Estados Unidos o su secretario de Estado o la ex perseguidora de inmigrantes, y ahora secretaria del tal Escudo, Kristi Noem, conocida por su posiciones supremacistas, xenófobas, imperialistas y desvergonzadas, disponga acciones o alertas sobre Uruguay, alentadas por la derecha local que muestra un tremendo deseo de subordinación y no hesita en sostener discursos que habilitan el injerencismo.
Las declaraciones de Botana deben ser rechazadas por todo el sistema político y, sobre todo, no deben ser desestimadas como declaraciones extravagantes de un político peculiar, porque en este momento los políticos “peculiares”, como podemos ver en la región y el mundo, terminan siendo protagonistas o instrumentos de verdaderos avances de dominación global, y nadie quiere que un zapallo de semejante naturaleza se utilice de excusa para que le inventen a Uruguay vinculaciones con organizaciones narcos, y le quieran atribuir a nuestro sistema político su ficticio Cártel de los Soles con el propósito de robarnos lo que se le pueda robar a Uruguay, que en eso los Estados Unidos muestran tener vocación e imaginación para el arrebato y para la justificación.
Es mejor avisarle a Botana de estas cosas, aunque le suene mal, porque es mejor hacer esto a tiempo a que a ese escudo de fanáticos y cipayos se le dé por entrar en Uruguay amparado en sus dichos infelices, y luego andemos todos como en Sexto Sentido viendo gente muerta.