El texto del plan publicado por la Casa Blanca establece que «Jerusalén seguirá siendo la capital soberana del estado de Israel y permanecerá como una ciudad indivisible».
Por otra parte, añade, «la capital soberana del Estado de Palestina debería ubicarse en la sección de Jerusalén Oriental localizada en áreas al este y al norte de la actual barrera de seguridad, incluyendo Kafr Aqab, la parte oriental de Shuafat y Abu Dis, y podría llamarse Al Quds u otro nombre determinado por el estado de Palestina».
El plan de paz prevé entregar la soberanía de los asentamientos judíos en Cisjordania a cambio de una suspensión de cuatro años en la construcción de nuevos establecimientos.
Además, otorga a Israel el control del valle de río Jordán.
No obstante, se indica en el plan que «Israel debería trabajar con el Gobierno palestino para negociar un acuerdo en el que las empresas agrícolas de propiedad o controladas por palestinos continuarán sin interrupción ni discriminación de conformidad con las licencias o arrendamientos apropiados otorgados por el Estado de Israel».
Se estima que, bajo el plan de paz, Israel obtendría 30 por ciento de la Cisjordania palestina.
Se ofrece a los palestinos una superficie que duplica los actuales territorios ocupados.
Parte de ellas serían dos áreas en el sur de Israel, que estarían conectadas con la Franja de Gaza, según el mapa conceptual publicado el martes por Trump.
Una de esas áreas en medio del desierto se designa como «Zona industrial de fabricación de alta tecnología» y la segunda como «Área residencial y agrícola», y aparecen conectadas con la Franja de Gaza y entre ellas por estrechos corredores cercanos a la frontera israelí-egipcia.
Trump dijo que si los palestinos aceptan el plan, se promovería la creación de un millón de empleos, inversiones millonarias y la triplicación del actual Producto Interno Bruto.
Los territorios palestinos de la Franja de Gaza y Cisjordania se comunicarían por un túnel.
En la sección tres del plan se establece que se «construirán soluciones de infraestructura de primer nivel (incluidos túneles y pasos superiores) para maximizar el movimiento sin obstáculos en ambos estados y entre estados y sus respectivos enclaves».
«El trazado de las fronteras de conformidad con el mapa conceptual se realizará sin perjuicio de las reclamaciones individuales de títulos o derechos de posesión tradicionalmente litigadas dentro del sistema judicial israelí», agrega el documento.
Además, «las partes deben acordar y respetar la libertad de acceso a todos los sitios religiosos de todas las religiones en ambos Estados», añade el texto.
El plan prevé la creación de un fondo internacional para el desarrollo para las áreas de intercambio de tierras designadas para el estado de Palestina, así como mejoras de infraestructura y medidas de seguridad contempladas por el acuerdo de paz Israel-Palestina.
«No se espera que el costo de estas mejoras y medidas sea absorbido por el estado de Israel o el estado de Palestina», agrega EEUU en el documento.
El plan requiere el desarme de Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) y la desmilitarización de Gaza.
Al final del proceso (que se estima duraría años), Israel ofrecería a Palestina una soberanía limitada y condicional, según dijo el mismo Netanyahu en la rueda de prensa en Washington.
El plan de paz establece que los prisioneros palestinos en cárceles israelíes deberán ser liberados, con excepción de aquellos sentenciados por homicidio o intento de homicidio.
La liberación de presos deberá hacerse en dos fases, agrega en el documento.
FRONTERAS PREVIAS A 1967
En 1967, durante la llamada Guerra de los Seis Días, Israel ocupó los territorios de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, que según la ley internacional pertenecen a los palestinos.
Los palestinos insisten en que las futuras fronteras entre los dos estados soberanos se tracen acorde a las líneas previas a la guerra de 1967 y admiten un intercambio de territorios, con la esperanza de crear su estado en Cisjordania y la Franja de Gaza con la capital en Jerusalén Oriental.
Israel se niega a restablecer las fronteras de 1967 y menos aún compartir con los árabes Jerusalén, que proclamó su capital «eterna e indivisible».
Además Netanyahu, pretende extender la soberanía de Israel al Valle del Jordán y a una zona del norte del Mar Muerto, intención anunciada durante la última campaña electoral. (Sputnik)