En las puertas de acceso había un cordón policial que impedía la salida de los simpatizantes lo que molestó sobremanera a la gente que comenzó intercambiar con los efectivos, cuando estaba acordado de antemano que primero debían abandonar el estadio los hinchas carboneros, lo que supuestamente cambió sobre la marcha.
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Balas de goma y gases
Allí cuando los hinchas se empezaron a retirarse aprovechando la situación, comenzó la represión y las balas de goma, contestada con más proyectiles que se lanzaron desde arriba de la Henderson.
Esto llevó a que la Guardia Republicana tirara gases lacrimógenos desde fuera del estadio, los que cayeron en la cancha y afectaron a muchos hinchas que aún estaban dentro del escenario, también generándose estampidas desde las afueras del CDS nuevamente hacia las tribunas y de la Cataldi a la Henderson tras lograr destrabar un portón.
Además se sumaron unas cien personas qué, con la ayuda de la seguridad privada, se metieron a un sector de la cancha huyendo de la situación, varios de ellos niños con sus padres.
Desde el club se informaron de varios hinchas heridos que fueron atendidos en las instalaciones, aunque el número iba en aumento al cierre de la noche.
Cabe destacar que los buses que transportaban a los hinchas del Timão, con todo lo sucedido, se terminaron yendo entre los hinchas de Peñarol a la salida, con la salvedad que el clima era de confraternidad algo que incluso se dio al compartir un almuerzo entre las barras antes del duelo, tal y como sucedió en Brasil.
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