Cinco años atrás las técnicas permitían secuenciar una cantidad de cientos de células a la vez pero ahora ya se ha logrado al análisis de miles. De esta manera pueden caracterizarse órganos completos e inclusive organismos enteros. La tecnología se usa además para encontrar nuevas clases de células en el cuerpo humano e identificarlas.
En 2018 se han encontrado nuevos tipos de células presentes en la zona de contacto entre la placenta y útero que tienen el fin de mediar con el sistema inmune de la madre para que el feto pueda ser reconocido sin atacarlo en los primeros meses del embarazo. También se han encontrado células que no se conocían en el sistema respiratorio y el cerebro.
Holger Heyn, investigador del centro Nacional de Análisis Genómico en Barcelona y uno de los coordinadores del proyecto Atlas Celular humano dijo que “si en algún momento consideramos que había unos 3000 tipos diferentes de células en el cuerpo humano ahora creemos que hay 10 veces más”
La iniciativa surgió en 2016 e involucró a más de 1.000 equipos científicos de 58 países esperando terminar la elaboración del primer mapa celular de 10 órganos humanos, hacia 2022
“Estas nuevas técnicas nos darán un Google Maps del cuerpo humano completo con lo que podremos hacer zoom en cada órgano para explorarlo célula por célula. Primero tendremos un cuerpo sano como referencia para ir añadiendo perfiles específicos a diferentes enfermedades”
El proyecto europeo LifeTime a partir de la elaboración del atlas humano pretende estudiar el origen y progresión del cáncer y de otras enfermedades a nivel celular. La iniciativa compite además para lograr una financiación de 1.000 millones de euros por parte de la Comisión Europea, Las técnicas se usan en modelos animales y tejidos humanos pero no pueden aplicarse todavía en personas vivas.
De todas maneras los expertos afirman que esto no debe convertirse en un obstáculo para usos médicos posibles. Un equipo coordinado por Nikolaus Rajewsky , uno de los coordinadores del proyecto europeo, crea miniórganos a partir de células reprogramadas de pacientes a los que se puede aplicar la secuencia de células individuales para observar el cambio a través de diferentes fármacos.
Rajewski afirma que la técnica será determinante en la próxima década tanto en ciencia básica como en diferentes aplicaciones clínicas.