Durante marzo, el dólar acumuló un incremento superior al 6% en el mercado interbancario, consolidando una tendencia que se extendió en los primeros días de abril, con cotizaciones que oscilan entre $40,50 y $40,70. Este comportamiento también se ve influido por la evolución de las monedas de la región, particularmente Brasil, donde el dólar también ha ganado valor.
El aumento del tipo de cambio tiene implicancias relevantes para la economía. Por un lado, representa una mejora en la competitividad cambiaria, especialmente frente a países vecinos como Argentina. Por otro, puede generar presiones sobre los precios internos, en un momento donde la inflación en Uruguay se encuentra en niveles históricamente bajos.
Las proyecciones del mercado, recogidas por el Banco Central del Uruguay (BCU), estiman que el dólar podría ubicarse en torno a los $40,19 en promedio hacia fines de 2026, lo que sugiere cierta estabilidad en torno a los niveles actuales, aunque con márgenes de volatilidad asociados al contexto global.
En este escenario, el dólar vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica. La combinación de tensiones internacionales y ajustes locales configura un nuevo equilibrio cambiario, con efectos que impactan tanto en la competitividad como en las expectativas de los agentes económicos.