También detalla que una de las alteraciones endocrinas que padecen las personas con obesidad es la sufrida en las mioquinas, debido a que no están bien reguladas. Precisan que las hormonas FNDC4 y FNDC5 aumentan durante el ejercicio físico y median su efecto beneficioso sobre múltiples órganos y patologías, por esa razón reducen la posibilidad de infectarse con el virus del coronavirus y las complicaciones que podrían derivarse de la enfermedad.
En cambio, los pacientes con obesidad tienen menos concentraciones en la sangre de esas mioquinas. Por lo tanto, si llegan a contraer coronavirus están más expuestos a una inflamación grave y a este tipo de muerte celular, causando un daño multiorgánico, que es una de las principales causas de muerte de los pacientes con COVID-19 severo.
La doctora Rodríguez precisó que en estudios in vitro comprobaron que esas mioquinas son capaces de reducir los receptores del SARS-CoV-2 en los adipocitos.
De acuerdo con las investigaciones que han hecho desde el inicio de la pandemia en el Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra, los pacientes con obesidad cuentan con una mayor predisposición de padecer la enfermedad.
«Tienen mayor riesgo de requerir hospitalización y, al mismo tiempo, de ingresar en la UCI, donde es más probable que necesiten ventilación mecánica invasiva», alerta la codirectora del Área de Obesidad de la Clínica Universidad de Navarra, Gemma Frühbeck.