¿Cuál puede ser el futuro de esta reforma? Lo más probable es que esté atado al resultado del referéndum. Si el referéndum concluye con la derogación de los 135 artículos, es muy difícil que una reforma de la seguridad social enteramente escrita por la derecha, sin el menor respaldo en la oposición o en las organizaciones sociales, prospere. Pero si el referéndum finalmente mantiene la vigencia de la Ley de Urgente Consideración tal como se aprobó en el Parlamento y fue promulgada por el Poder Ejecutivo, entonces la reforma va a avanzar en el Poder Legislativo con el apoyo monolítico de los legisladores de la coalición multicolor, a menos de algunos cambios cosméticos y, siempre y cuando, no se pisen los callos: Cabildo Abierto no va a aceptar que la Caja Militar se vea afectada y, sobre todo, no va a aceptar que los militares pierdan privilegios. El resto, seguramente, te lo negocia en masa, si sobre este extremo tiene garantías.
Esta conexión, no obligatoria pero evidente, entre la reforma previsional y el referéndum de la LUC convierte la instancia electoral en un súper evento con consecuencias que pueden ser muy superiores al contenido estricto de la ley. No solo para el gobierno, que le gusta meter miedo a la gente y decir que el referéndum es un acto con intenciones desestabilizantes, sino para la izquierda, partidaria y social, que también arriesga mucho: si gana, es cierto que le pone un freno a las pretensiones restauradoras y regresivas del herrerismo, pero si no logra hacer una buena campaña y una buena elección, se las ve a ver en colores con el avance frenético sobre los derechos de la gente común que va a proponer la derecha desde el mismísimo día después.
En este referéndum que se realizará el primer semestre del año que viene se juegan las condiciones de posibilidad de la parte más gruesa del ajuste, de las reformas estructurales y contra el Estado de bienestar que se propone el herrerismo. Por eso estamos ante un hito muy significativo para el presente y para el futuro que el gobierno intentará sostener con pequeños argumentos coyunturales, sesgados, mentirosos, que la izquierda debe desmontar con inteligencia y con masividad. Porque mucha gente puede comer del tupper si la sacra alianza del poder real y los medios masivos se lo proponen. Y se lo proponen. De eso no puede caber la menor duda.