El resistible ascenso de Luis II
La imagen lo dice todo, al tiempo que no dice nada. Salvo que estamos ante una fractura de un tiempo histórico sobre el que sobrevuelan incógnitas. Pese a que la coalición de gobierno monitoreó un país que registró quince años de crecimiento ininterrumpido, con la creciente redistribución de la riqueza que mitigó la sistemática concentración de la misma registrada en los períodos precedentes. Pese a que, desde que la crisis de 2002, Uruguay se mostraba indemne frente a las turbulencias financieras y sociales que sacudieron la región. Pese a todo ello, el oficialismo tuvo que resignar el gobierno ante una coalición heterogénea, sólo unida por la voluntad de desplazar del gobierno a quiénes, para los poderosos, no pasaban de ser unos advenedizos.