De Palermo al mundo: La revolución del Candombe Beat
Nacido el 16 de julio de 1943 en el barrio Palermo, Rada llevó el latido del tambor en la sangre desde su infancia . A los 10 años ya formaba parte activa de comparsas icónicas como La Morenada y Cubanacán, donde tuvo como mentor fundamental a Pedro Ferreira.
A inicios de la década de 1960, el joven artista demostró su versatilidad al crear el alter ego Richie Silver, con el cual interpretaba rock and roll clásico con un derroche de humor, histrionismo y frescura en la banda Los Hot Blowers, compartiendo escenario con otras figuras fundacionales como Hugo y Osvaldo Fattoruso.
Sin embargo, su gran revolución musical vendría a finales de esa misma década. Junto al genial Eduardo Mateo, cofundó El Kinto, una agrupación mítica que cambió las reglas del juego de la música rioplatense. El Kinto fue pionero en electrificar el ritmo tradicional incorporando guitarras eléctricas, batería y tumbadoras, fusionando el rock psicodélico, la bossa nova y el candombe con letras compuestas directamente en español . Este híbrido perfecto e innovador dio nacimiento al movimiento cultural conocido como candombe beat .
Tres bandas de culto y una monumental carrera solista
Rada no solo fue un solista carismático; fue el engranaje central de varios de los proyectos colectivos más ambiciosos de la música regional:
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El Kinto (fines de los 60): Iniciadores de la fusión eléctrica y padres del candombe beat .
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Tótem (1970): Fundado junto a Daniel "Lobito" Lagarde y otros grandes músicos tras la disolución de El Kinto. Tótem se convirtió en uno de los puntos más altos y llamativos de la historia del rock uruguayo, logrando un éxito de masas gracias a un poderoso sonido de fusión y a la inconfundible potencia vocal de Rada, con quien grabaron dos álbumes fundamentales .
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Opa (mediados de los 70): Radicado en Estados Unidos, Rada se unió a los hermanos Fattoruso y a Ringo Thielmann para registrar el legendario álbum Magic Time. Una joya aclamada internacionalmente por la crítica por su asombrosa amalgama de jazz-rock de vanguardia y raíces candomberas.
En solitario, el legado de Rada se expandió con decenas de discos e himnos que atravesaron generaciones, como "Las Manzanas", "Candombe para Gardel", "Cha-cha-cha", "Mándala" y "Blumana" [4]. Además, su genialidad desbordó lo estrictamente musical: destacó como humorista y actor en el cine y la televisión de ambas orillas del Río de la Plata (como su célebre papel en la telecomedia argentina Gasoleros) y desarrolló una valiosa propuesta artística infantil junto a Horacio Buscaglia.
Máximo reconocimiento a un artista irrepetible
Su invaluable contribución a las artes y a la identidad cultural sudamericana fue reconocida tanto por la sociedad como por las instituciones más importantes de la música:
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2008: Es declarado Ciudadano Ilustre de Montevideo .
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2011: Recibe el Premio Grammy a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación .
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2014: El Estado uruguayo le otorga la Medalla Delmira Agustini, la máxima distinción a la cultura nacional .
Ruben Rada deja un vacío irremplazable, pero también una obra monumental. Su voz y sus tambores, capaces de unir lo ancestral y lo moderno, quedan grabados para siempre como el latido indispensable de Uruguay y del Río de la Plata.