Las víctimas eran introducidas encapuchadas, alojadas en habitaciones precarias o en el sótano, y sometidas a torturas con picana.
La vivienda, que hoy es una casa de familia, conserva aún el pequeño sótano en el cual habrían sido alojadas algunas víctimas», refiere la justicia.
El inmueble fue adquirido en 1977 por una mujer que declaró que cuando compró la casa, encontró en ese sótano unos zapatos de mujer sucios y de color rosa viejo y también calzado de hombre.
No se descarta, según los investigadores, que el sitio también haya servido para las operaciones del denominado «Plan Cóndor».
Para la identificación del centro fueron esenciales las declaraciones prestadas de dos víctimas.
El juez federal que interviene en la causa, Daniel Rafecas, dictó la prohibición de innovar sobre el inmueble y encomendó la realización de un registro fílmico y fotográfico del sótano y de otros sitios que eventualmente puedan ser reconocidos por las víctimas.
El Plan Cóndor fue un operativo coordinado de represión entre las décadas de 1970 y 1980 en el que participaron las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia y Uruguay, además de EEUU.