Más allá de eso, el Opus Dei suele sacar comunicados para negar sistemáticamente todo lo que se diga de ellos, a tal punto que han sacado un comunicado para decir que la acusación por trata de mujeres para servidumbres es falsa y es una acusación de la Justicia argentina hecha después de dos años de investigación. No es una denuncia, ya se investigó y ahora se acusa formalmente por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas, que es una fiscalía especializada, y por la Justicia Federal.
Uno de los principales protagonistas de la maniobra detallada en su investigación es el psiquiatra uruguayo del Opus Dei, Alexander Lyford-Pike. ¿Qué respuestas le dio él y las autoridades locales del Opus Dei?
Intenté hablar con Alexander Lyford-Pike como intenté hablar con todas las personas que yo nombro en la investigación. En el caso de Lyford Pike directamente a su WhatsApp, nunca me respondió; y lo hice también al Opus Dei, a quien yo siempre le pedí respuestas sobre lo que estaba publicando y además les dije que me gustaría hablar con estas personas. Eso nunca fue respondido.
El Opus Dei tiene esta modalidad de no responder, o por lo menos a mí y a muchos medios, cuando los temas no lo favorecen, y después sacan estos comunicados. Así que para mí sería espectacular como periodista poder entrevistarlos a todos ellos, poder conocer sus historias.
¿El rol de Lyford-Pike en esta historia es un caso aislado o pudo determinar que forma parte de un modus operandi del Opus Dei?
Hay varias denuncias. Hay algunas denuncias en la Justicia por distintos tipos de apropiación de bienes o herencias en Argentina, en España y en otros países, así que no es excepcional.
Esta historia que se cuenta acá es única porque es la de una familia, pero no es excepcional la metodología. Después, el Opus Dei tiene una pata de psiquiatrización muy importante, muy desarrollada, que la cuentan casi todas las personas que pasaron por el Opus Dei.
Hay muchos psiquiatras y muchas psiquiatras en el Opus Dei que suelen atender a los propios miembros en crisis. Utilizan psiquiatras en general para apaciguar crisis de angustia de las personas que viven bajo condiciones muy opresivas, que lo más normal es que se angustien y se depriman.
En el caso de Alexander Lyford-Pike, es una persona que cobró mucha relevancia en el Opus Dei, no solo en Uruguay y Argentina —donde también atendía—, sino que, además, hay personas que lo ubican en distintos países de América Latina, como que él hacía una gira anual en la que iba viendo a pacientes en crisis de alto rango en el Opus Dei en cada país.
Así que sí, creo que es una pata que está ahí, que no es para nada anecdótica, que es muy importante y que habla, no solo de un supuesto mal ejercicio de la profesión, sino que también habla de personas que fueron dañadas.
¿Qué avances ha tenido la causa judicial por la sucesión de María Luisa?
Estuve hablando con unos abogados que conocen la causa, y en la disputa por esta herencia lamentablemente todavía no hay avances, no hay novedades, porque está muy intrincada y sigue habiendo presencia del Opus Dei en esta causa.
¿Cómo viene siendo el proceso judicial de esta causa en Uruguay?
Fue muy complejo porque tiene muchas aristas. Por un lado, tiene testamentos, testamentos revocados, testamentos firmados por una persona (María Luisa Gianoli Gainza) que luego fue declarada incapaz, hay donaciones de esa herencia que se hicieron en situaciones de internación psiquiátrica de esta mujer y también hay muchas personas —uruguayas— metidas de mucho poder que también, por supuesto, eso influye.
Estos procesos judiciales son largos y cuando alguien quiere hacer que una causa no avance, sabemos que existen métodos, pueden meter recursos, recursos, recursos. Es una cosa muy compleja.
También es muy complejo rastrear una fortuna que está en sociedades que a veces están fuera del país, están en acciones, no es como decirte que había una caja fuerte y estaba esta plata y la tenemos que repartir; vos tenés que rastrear dónde está ese dinero, cómo, de qué manera. Entonces eso también hace que sea un proceso muy largo.
Espero que se resuelva pronto y que haya justicia, lo que sea que la Justicia diga. Que se sepa de una vez qué fue lo que pasó.
¿Qué has podido descifrar de la compleja ingeniería financiera del Opus Dei, que no tiene casi nada a su nombre, pero controla mucho? ¿Qué función cumplen las asociaciones civiles y las fundaciones en ese esquema?
El Opus Dei es un puñado, en el caso de Argentina una veintena, de asociaciones civiles o fundaciones, que cumplirían el mismo rol; porque ellos lo que hacen es, a través de esas fundaciones o asociaciones civiles, poseer sus propiedades, sus instituciones.
Por un lado, esas asociaciones civiles, en general no pagan impuestos, porque son fundaciones y están liberadas de pagar impuestos y, por otro lado, las responsables de una asociación civil son las personas que están nombradas tanto en la asociación civil como en la comisión directiva, y ahí figuran miembros del Opus Dei, pero que nunca son ni la jerarquía del Opus Dei ni los curas. Siempre son numerarios o numerarias.
Entonces lo que hacen estas asociaciones civiles, además de encubrir de alguna manera lo que el Opus Dei posee, también lo que hacen es tabicar la llegada a la responsabilidad del Opus Dei y a la cúpula; porque si vos trabajaste para una asociación civil y no estabas registrado y demás, y haces un juicio, los responsables van a ser los de la asociación civil y nunca van a pasar al otro lado.
Siempre son las personas las responsables, nunca el Opus Dei...
Exactamente, la respuesta del Opus Dei en general es que son las personas.
Yo digo todo lo contrario. Mi punto de vista de esto es que es la institución, no son las personas. Después hay responsabilidad de cada persona. Si vos cometiste un delito, lo cometiste, sea porque obedecías o no.
En el caso de otra gran investigación suya con ribetes judiciales, acerca de la escuela de mucamas en Buenos Aires, fue acusado por trata de personas el número dos del Opus Dei a nivel mundial, el argentino Mariano Fazio...
Mariano Fazio fue la máxima autoridad del Opus Dei en la región para Argentina y también Uruguay, Paraguay y Bolivia entre 2010 y 2014. Y en ese tiempo la escuela de mucamas todavía funcionaba, estaba abierta y en la residencia principal de Opus Dei en Buenos Aires, en Recoleta, donde él vivía, era atendido por estas mujeres que le limpiaban su habitación, le lavaban su ropa, le hacían y servían su comida y le lustraban el piso. Entonces tiene una doble responsabilidad. Por un lado, estaba a cargo de la institución que hacía esto y, por otro lado, él sabía que esas mujeres estaban ahí.