En este cuadro pandémico, en la noche del domingo 18 de abril se publica en redes sociales una foto y, días después, circuló la explicación: “Esto surge desde la angustia de no poder producir lo que querés hacer, lo que sabés hacer, lo que disfrutás (…) Estamos sin trabajo. Nos quedamos sin dinero y con la angustia de no poder producir”. La foto es una recreación del icónico oleo sobre tela “Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires” (c. 1871), del artista uruguayo Juan Manuel Blanes (1830-1901). El fotógrafo, Alejandro Persichetti. Los protagonistas, los actores que integran el colectivo Primer Ensayo.
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A esta primera publicación del proyecto fotográfico y actoral Uruguay, ensayo de una pandemia, que tiene como motor a Persichetti, le siguieron las versiones de otras pinturas icónicas, como “Los comedores de patatas” (1885), del pintor holandés Vincent Van Gogh, o “Los fusilamientos del 3 de mayo” (1814) del español Francisco de Goya.
Los registros de las redes sociales como Instagram, explotaron con cada una de las publicaciones. Era previsible. Las fotos narran con luz un drama que tuerce la linealidad del tiempo. La obra de gran formato que pintó Blanes le daba rostros y dolor los estragos que provocó la fiebre amarilla en Buenos Aires, en las últimas décadas del siglo XIX. La foto que Persichetti realizó junto a Primer Ensayo resignifica aquella escena, la carga de sentidos políticos contemporáneos y la relocaliza. Los gestos, los objetos, la luz, la temperatura del color, el ángulo del encuadre, los planos que se superponen, componen las huellas de una crisis sanitaria provocada por el covid-19, que inmediatamente se convirtió en crisis social, económica, política, y que expuso las debilidades humanas, el sufrimiento y la peor cara del poder.
Recreación del cuadro “Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires”, realizada para el proyecto “Uruguay, ensayo de una pandemia”.
En cada foto que se va sumando al proyecto, explicó Persichetti, se mantienen los personajes y la situación de las pinturas originales. La intervención está en lo técnico, en el uso de los recursos de la cámara fotográfica, en el trabajo actoral, para que opere en la relocalización y resignificación de la escena. “Desde mi lado les doy una cuestión onírica, una luminosidad más teatral. Que se note que no es una foto de prensa” destacó.
Óleo sobre tela “Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires” (c. 1871), del artista uruguayo Juan Manuel Blanes.
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Este proyecto fotográfico y actoral fue concebido por Persichetti, quien tiene una larga y destacada trayectoria como fotógrafo de artes escénicas, a partir del estado crítico que vive el campo cultural en Uruguay. Con salas y teatros cerrados, la falta de oportunidades laborales y de apoyos gubernamentales, han confinado a los artistas, técnicos y gestores a condiciones de supervivencia desastrosas. “Estamos sin trabajo. Nos quedamos sin dinero y con la angustia de no poder producir”, dijo el fotógrafo en una entrevista con la agencia AFP.
Ante esta situación -siguió Persichetti-, la alternativa no era resignarse. Había que denunciar, generar ruido, movilizarse con las herramientas del arte. “La idea de hacer la foto (la recreación de la obra de Blanes) me nació a mí como fotógrafo al tener bronca con este gobierno ausente y que construye imágenes que no son reales. Por otro lado, porque no tengo más actores para fotografiar en escena, que es lo que me gusta hacer, me tuve que reciclar en sacarle fotos a los actores para presentar sus books para castings de películas. Y buscando a estos actores amigos, que son del grupo Implosivo, que integran el colectivo artístico Primer Ensayo, que ya han hecho varias performances para mostrar su indignación ante el parate de la cultura en nuestro país, nos juntamos y les conté mi idea y se sumaron”, declaró a La República.
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Suele pensarse que la fotografía documental es el medio ideal para el registro de ese estado de cosas que se le confiere el estatus de ‘real’, y que el enfoque artístico de esta disciplina se restringe a la fruición formal, estética. La oposición, sin embargo, es falsa. La función estética y la documental se cruzan, se funden, y pueden dar vida a obras de gran potencia simbólica. Y en esos casos, lo real y lo imaginado rompen límites para provocar tanto planteos críticos como la fascinación plástica.
En el caso del proyecto que llevan adelante Persichetti y el colectivo Primer Ensayo, el objetivo es explorar esa productiva zona fronteriza a través de un trabajo de traducción. Los puntos de partida son obras pictóricas emblemáticas, reconocibles tanto por especialistas como por el observador corriente, que son intervenidas con otras miradas e interpeladas por otro contexto histórico. De ese trabajo emerge una obra que denuncia el hartazgo, la impotencia y la bronca ante una política gubernamental que sólo anuncia números, que aleja al Estado de la sociedad y se embandera con el nefasto discurso de la libertad responsable.
Montevideo en pandemia
Desde el 13 de marzo de 2020, cuando se detectaron los primeros casos de covid-19 en Uruguay, los fotógrafos del Centro de Fotografía de Montevideo (CdF) han cubierto los cambios que empezaron a verse en las calles de Montevideo. La pandemia modificó bruscamente la sociabilidad, el uso de los espacios públicos, las prácticas deportivas, educativas y laborales. Al mismo tiempo, introdujo nuevas disposiciones sanitarias y de vigilancia que eran inimaginables pocos meses atrás. Estas fotografías, que pueden verse en el sitio web del CdF y hasta el 31 de mayo en Fotogalería Prado, son parte del Grupo de Series Contemporáneas del archivo de la institución. Se trata de un conjunto abierto de fotografías sobre la ciudad que busca reflejar sus principales transformaciones en el tiempo y acercarles a sus habitantes imágenes que reflejen su experiencia cotidiana.