Según la información “los laboratorios Pfizer, de Estados Unidos, y Biontech, de Alemania dieron a conocer que el Gobierno de Donald Trump ha acordado un pago de 1.900 millones de dólares con el propósito de asegurarse, al menos, 100 millones de dosis de una aún inexistente vacuna contra la Covid-19”.
Las mencionadas compañías han emitido un comunicado en el que declaran que «el Gobierno estadounidense hizo un pedido inicial de 100 millones de dosis y podría adquirir hasta 500 millones de dosis adicionales».
Lo más curioso de este pedido y que revela el accionar acaparador del gobierno norteamericano, es que ninguna de las dos compañías ha comenzado los ensayos clínicos necesarios para el reconocimiento efectivo de la posible vacuna que lleguen a producir.
De acuerdo a la agencia Telesur “el anuncio por parte del Gobierno estadounidense vino de los departamentos de Salud y Servicios Humanos y el de Defensa, lo cual confirma el nivel en el cual se maneja el asunto de la compra y acaparamiento de la potencial vacuna”.
El medio señala, además, que “las acciones de ambas compañías en las bolsas de Estados Unidos han registrado ganancias en las últimas jornadas”, lo que se presenta como una “evidencia del beneficio comercial que supone para esas compañías la producción y eventual venta de la vacuna contra la Covid-19, cuyo hallazgo se considera crucial para detener la pandemia”.
De acuerdo a esta información, la empresa estadounidense Pfizer ha declarado que entregaría “las dosis si el producto recibe autorización para uso de emergencia o una licencia de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA)” y luego que “haya demostrado la eficacia y seguridad de su vacuna en los ensayos clínicos exhaustivos de fase 3”.