También están las investigaciones de que habría recibido millones de euros del entonces dictador libio Moamer Kadhafi, para su campaña electoral de 2007.
En 2018, el exmandatario perdió una apelación contra la decisión de enviarlo a juicio por cargos de financiación ilegal de campañas por otro asunto llamado «caso Bygmalion».
Se trata de la supuesta maniobra para ocultar los gastos reales de su fallida campaña presidencial con la que intentó reelegirse en 2012. Según la acusación, su partido político Unión por un Movimiento Popular (UMP), ahora llamado Les Républicains, se habría confabulado con la empresa de relaciones públicas Bygmalion para no revelar la verdadera suma empleada.
Presuntamente, la compañía aliada facturó los gastos al partido político de Sarkozy en vez de a la campaña para que su movimiento político pudiera gastar casi el doble de la cantidad permitida. Para lograrlo, el partido le habría pedido a la agencia de comunicaciones que emitiera facturas falsas y de esa manera cubrir el gasto excesivo.
El pasado enero, las autoridades abrieron una investigación más. Esta vez por el presunto tráfico de influencias de Sarkozy por actividades de asesoramiento en Rusia.
El sitio web de noticias Mediapart dijo que la investigación tenía como objetivo esclarecer un pago de la firma de seguros rusa Reso-Garantia de 3 millones de euros en 2019 en momentos en que Sarkozy trabajaba como asesor, después de dejar la Presidencia.
La larga lista de problemas legales de Sarkozy ayudó a hundir su candidatura en un intento por volver al Palacio del Elíseo, en las elecciones presidenciales de 2017.
Solo otro presidente francés, el mentor político de Sarkozy, Jacques Chirac, fue juzgado después de dejar el cargo, pero se le excusó de tener que asistir a su juicio por corrupción de 2011 debido a problemas de salud y recibió una sentencia suspendida de dos años por la creación de trabajos fantasmas en el ayuntamiento de París para financiar su partido cuando era alcalde.