«Si se entrega el 80% de la fábrica, si se entregan los recursos naturales valuados en 10.000 millones de dólares, con materia prima para producir portland por cien años, para nosotros es una privatización; no hay otra forma de verlo», sentenció el dirigente.
Ante la afirmación del presidente en Minas de que habían dejado pudrir un horno, la Federación le pedirá que presente las pruebas del estado de los hornos, comprados en 2012. Según el sindicato, instalado y con la actualización tecnológica requerida, el costo de la tonelada de cemento bajaría de 150 a 100 dólares, lo que ubicaría a la empresa estatal en condiciones de competir en la región.
Además, Fancap volvió a insistió que la continuación de las negociaciones con empresas privadas es desconocer el mandato popular sobre las empresas públicas que, en 1992 y 2003, impidió la privatización.
Rememoró que el propio presidente les dijo en reunión con varios sindicatos que no había una definición tomada sobre la división cemento de Ancap y, cuando exista, la comunicaría a Fancap y al Sunca. Sin embargo, se enteraron de la decisión por la prensa.