2) ¿El gobierno debió escuhar a los médicos, organizaciones sociales y la oposición cuando solicitó restringir la movilidad?
«Sin lugar a dudas cuando estamos en un nivel de transmisión comunitaria nivel 4, como el que tiene Uruguay desde marzo, confiar solo en la estrategia de la vacunación, que es muy importante ya que hemos sostenido que la vacuna es la salida a la epidemia en Uruguay, pero la situación inmediata indica que hay que restringir la movilidad. La experiencia demostró que aquellos países que han tomado medidas cortas cuando se pierde el control de la epidemia, como es el bloqueo de la actividad, se obtienen buenos resultados. Si las aplican parcialmente o tarde y mal, los resultados son definitivamente malos. En nuestro país hay un promedio de 53 fallecidos por día, el blindaje de abril fracasó y vamos en camino a que mayo sea tremendo desde el punto de vista de fallecidos. Hay un número de muertes que pueden evitarse en un porcentaje importante si se toman otro tipo de medidas».
3) ¿Cómo observa el día después de la pandemia?
«Yo escucho que esto va a terminar, pero puede terminar peor si no tomamos las medidas necesarias y esa frase que todos decimos que ‘esto se va a terminar’, tenemos que verla sabiendo que lo que hagamos hoy va a construir el futuro del día después.No alcanza con decir que esto va a terminar o atravesar abril o atravesar mayo, porque no estamos blindando ni abril ni mayo, estamos atravesando con los ojos cerrados con la esperanza de la vacuna. Para pensar en el día después de la pandemia hay algunas puntos claves: un país unido, un país que pone por delante la situación social de las personas y piensa en la economía pensando que lo primero es la vida de la gente y atender la situación social de la gente, con un estado presente que se coloca en una dinámica donde la inversión del estado y la protección social del estado es la que tiene a la larga los mejores resultados sanitarios, económicos y sociales. Solo con un estado muy presente se puede lograr una salida de la pandemia»