Recordó que para lograr ese objetivo, “todas las corrientes sindicales marxistas, anarquistas, cristianas, las socialdemócratas y otras que militaban en el movimiento sindical, tuvieron que hacer múltiples concesiones unas a otras para construir ese estatuto de unificación. Y al mismo tiempo construir un plan de acción que llevara ese proyecto adelante. Eso se hizo algunos años en democracia, de 1966 a 1973, aunque claramente la central venía funcionando desde 1964. Primero, de forma convencional, para llegar luego al congreso de unificación en 1966. De forma que se construyó, desde mi punto de vista, la herramienta más valiosa que han tenido los trabajadores a lo largo de su historia.
Otras experiencias anteriores habían sido muy positivas y alentadoras, pero esta fue sin duda la experiencia sindical más importante de América Latina, porque construir una central única posibilitó dar pasos incluso para resistir cuando vinieron los 12 años del terrorismo de Estado, cuando vino la desaparición o el asesinato de decenas de nuestros compañeros militantes sindicales, o la tortura y el exilio; y aun así poder organizarnos para hacer las colectas fuera del país para colaborar con aquellos compañeros que habían caído detenidos”.
Se trata de una construcción “maravillosa”, resumió, y reconoció que “en buena medida se la debemos a esa generación que denominados generación de Gerardo Cuesta y León Duarte y que fue encabezada y liderada por nuestro querido compañero y presidente Pepe D’Elía. Es decir, hombres y mujeres dispuestos a construir una única herramienta sindical”.
Tras reconocer la importancia que ocupa el movimiento sindical en el país, subrayó que “construir la unidad es un acto muy complejo”. Indicó que en muchos trabajos y estudios históricos, en conversaciones con Marcelo Abdala, con [Óscar] Andrade -“a quienes les interesa mucho la historia del movimiento sindical”-, con Ignacio Martínez, con [Rodolfo] Porrini, queda claro que “esos procesos de unificación empezaron en la década del 50. ¿Y cómo empezaron? Primero, unificando los sindicatos de rama. En el sector metalúrgico había tres sindicatos”.
“O en otras ramas había tres o cuatro sindicatos. Y lo primero que hicieron fue ir a la construcción de la Untmra, del Sunca, de otros sindicatos que suponían juntar dos o tres organizaciones en una única por rama. Y ya empezaron a conversar entre sindicatos de carácter autónomo, anarcosindicalista, marxistas leninistas, incluso con quienes tenían una visión cristiana, la posibilidad de construir una única central sindical. Y se llegó a este estatuto que tiene mucho de convención y mucho de unidad centralizada que de alguna manera nos contempla a todos”, agregó.
“Hemos logrado que, 55 años después, un estatuto nos represente a todos. Una forma de construir sindicatos fuertes. Hoy sigue más vigente que nunca. Con los mismos sueños, cargando aquellas mismas banderas de construir un país productivo con justicia social y desarrollo democrático. Y detrás de esas banderas, ahora también con sueños de transformación social”, sentenció.
Pereira asoció estos 55 años a la situación regional y al año electoral que vive el país. “La situación regional es realmente preocupante”, afirmó. “En primer lugar, en Brasil, que es el sitio que por lo menos a mí me asusta más por la forma en que procede, actúa y piensa el presidente brasileño. Un hombre que llega a celebrar un golpe de Estado o a plantear que los pobres solo sirven para votar o que la comunidad LGBT está conformada por enfermos a los que hay que tratar. Es decir que es un hombre con posiciones antidemocráticas, y lo tenemos al frente de la principal potencia latinoamericana”.
“Y en Argentina, la aplicación de la receta neoliberal, esa que nos prometían que rebajando impuestos, quitando las retracciones al agro, se iba a generar una cantidad de empleos impresionante, que iba a dar a la economía argentina un mayor crecimiento, y vemos que solo han quedado mayor cantidad de pobres, mayor cantidad de desempleo, menores posibilidades para la gente y mayor concentración de la riqueza, justamente para aquellos a los que precisamente les quitaron impuestos. Con esas promesas nosotros no queremos saber nada. Entiendo que la gente los votó y a partir de eso los respeto, pero que los respete no quiere decir que comparta ese tipo de propuestas”.
“En cuanto a Uruguay, para mí es un año fantástico porque la gente tiene la posibilidad de elegir quién va a ser su presidente, sus intendentes, sus diputados, senadores, ediles, alcaldes, es decir, cuando tenemos esa posibilidad, debemos agradecer que vivimos en un país democrático”, subrayó.
En este marco recordó que hay temas que el movimiento sindical tiene que poner a consideración de los candidatos que ganen las elecciones internas. “Pensamos que efectivamente deben dar respuestas sobre si van a mantener la negociación colectiva o no, qué van a hacer con la ley que ahora estuvo en discusión en la OIT. Obviamente los empresarios fueron por una sanción a Uruguay y dicha sanción nunca llegó, ni apareció ni va a aparecer porque obviamente estaba en la lista para ser analizado en la Comisión de Aplicación de Normas. Por eso reclamamos saber qué van a hacer con esa ley, que van a hacer con el resto de las conquistas sindicales, algunas reflejadas en leyes y otras en acciones concretas, como los convenios colectivos del sector doméstico, las ocho horas del sector rural, me refiero a la agenda de derechos que tanto bien le ha hecho al país. Porque esas cosas el movimiento sindical las va a defender”.
“Queremos saber qué ideas tienen para estas propuestas en particular”, sentenció.
“No es un año cualquiera, va ha haber actividades, actos en los que el Pit-Cnt planteará sus ideas y también un encuentro con cada uno de los candidatos que acepten la invitación a responder estas inquietudes”, culminó.