Ello ha motivado que el Departamento de Justicia de Estados Unidos se encuentre indagando, si durante el asalto ocurrido el pasado miércoles se hayan producido sustracciones de documentos o información confidencial relacionada con la seguridad nacional.
«Documentos y materiales fueron robados, y tenemos que identificar qué fue lo que hicieron, mitigar [el posible daño]. Podría eventualmente haber asuntos de seguridad nacional», ha expresado, según RT, el fiscal general interino del Distrito de Columbia, Michael Sherwin, durante una rueda de prensa el pasado jueves.
Sherwin afirmó, además “que probablemente llevará varios días determinar qué pasó exactamente, qué fue robado y qué no».
Durante su alocución, especificó que “durante la incursión en el Capitolio, además de documentos, fueron robados dispositivos electrónicos de las oficinas de los senadores».
CBS News reportó que uno de esos dispositivos es un portátil que podría contener información sensible relacionada con cuestiones de seguridad nacional.
Según RT, el congresista demócrata Rubén Gallego manifestó que “durante el asalto cualquiera pudo haber dejado micrófonos de escucha, y planteó la posibilidad de que adversarios extranjeros de EE.UU. hayan aprovechado la protesta para infiltrarse en la multitud y entrar en el Capitolio”.
A pesar de estas afirmaciones, recuerda RT, la jefa administrativa de la Cámara de Representantes declaró el mismo jueves, “en una nota interna para el personal, que por el momento no había indicios de que la red interna de la Cámara de Representantes estuviera en peligro”.
Una declaración que no es concordante con la decisión asumida por el fiscal general interino del Distrito de Columbia, Michael Sherwin.