La decisión de Francia busca “respaldar una solución de dos Estados viable y duradera”, pero también responde a la creciente presión de la opinión pública y de organizaciones internacionales ante la devastación humanitaria en Gaza.
Con esta medida, Francia se suma al creciente grupo de países europeos que han decidido reconocer a Palestina: Irlanda, España, Noruega y Eslovenia ya lo han hecho en las últimas semanas. Aunque el gobierno francés aún no ha definido una fecha exacta, la dirección está clara. “Ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos”, afirmó Séjourné en declaraciones a Le Monde.
Catalunya pide cortar relaciones con Israel por crímenes de guerra
Mientras tanto, en España, el Parlamento de Catalunya aprobó este miércoles una resolución sin precedentes: exige al gobierno español que suspenda las relaciones diplomáticas y comerciales con Israel hasta que se detenga el ataque sobre Gaza. La propuesta fue impulsada por partidos independentistas y de izquierda, y señala explícitamente que las acciones del gobierno israelí “pueden constituir crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”.
El documento también reclama que se investigue el papel de empresas catalanas que podrían estar implicadas en la fabricación de componentes militares utilizados por Israel, y que se prohíban exportaciones con destino al conflicto. La resolución, si bien no es vinculante, representa un fuerte gesto político y se alinea con el creciente rechazo internacional al gobierno de Benjamín Netanyahu.
Israel redobla su discurso: “Toda Gaza será de Israel”
Mientras los pronunciamientos internacionales se multiplican, desde Israel algunos sectores de gobierno endurecen su posición. En una declaración que generó repudio inmediato en redes sociales y organismos de derechos humanos, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, afirmó públicamente que “toda la Franja de Gaza debe pasar a manos de Israel”.
El líder de extrema derecha, conocido por su retórica provocadora, sostuvo que su visión es convertir Gaza en un nuevo enclave israelí, expulsando a sus habitantes y sustituyéndolos por colonos. “La Riviera de Gaza es el futuro”, declaró en un evento semanas atrás, refiriéndose a una posible transformación turística de la zona tras su ocupación total.
Sus declaraciones fueron repudiadas por la Autoridad Nacional Palestina y por varias cancillerías europeas, que ven con alarma el avance de posiciones abiertamente anexionistas dentro del gabinete israelí. Aunque la oficina de Netanyahu no ha respaldado explícitamente estos dichos, tampoco los desmintió, en una señal del giro ideológico que domina al actual gobierno.
El aislamiento de Israel crece mientras crecen las víctimas
El reconocimiento del Estado palestino por parte de Francia podría marcar un punto de inflexión en la política europea hacia Medio Oriente. Mientras en el terreno continúan los bombardeos, el cerco diplomático sobre Israel se estrecha. Naciones Unidas ha reiterado su llamado a un alto al fuego inmediato, y los esfuerzos por reconstruir un proceso de paz siguen paralizados.
Para Palestina, el reconocimiento internacional no detiene la violencia, pero fortalece su legitimidad política en un contexto donde la narrativa dominante —hasta hace poco controlada por potencias aliadas a Israel— comienza a fracturarse. En palabras del presidente palestino Mahmud Abbas, “es un paso hacia la justicia, aunque todavía estemos muy lejos de la paz”.
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La ofensiva de Israel ya dejó al menos 59 106 muertos, al menos 17 400 niños y más de 10 000 mujeres (en torno al 72 %), a los que se suman más de 142 511 heridos (incluidos 8663 niños y 19 000 mujeres) y más de 14 400 desaparecidos; lo que ha generado una denuncia por genocidio en curso ante la Corte Internacional de Justicia.