Al menos 1.350 presos se fugaron este lunes de tres cárceles de San Pablo, el estado más poblado de Brasil, después de una serie de motines motivados por las restricciones de visitas y salidas temporales por el combate al coronavirus, informaron las autoridades.
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La Policía Militarizada (PM) indicó que al menos 400 detenidos se fugaron de Mongaguá, en el litoral del estado; otros 926, que en su mayoría estaban en el régimen semiabierto, en Mirandópolis, interior del estado, y otros treinta de Taubaté, en la región conocida como Vale do Paraíba.