A nombre del gobierno y pueblo de ese territorio centroamericano, sus representantes consideraron el reciente acontecimiento como una muestra del intervencionismo de la OEA, uno más en “su historia despreciable de ignominiosa, deshonrosa, desvergonzada y depravada entrega”.
El texto refiere cómo esta nueva acción responde, una vez más, a la postura sumisa a Estados Unidos, la negación a los derechos de los pueblos y su participación como cómplices, convocantes y protagonistas de golpes de estado, invasiones, intervenciones y maniobras destructivas y genocidas.
El documento denunció los crímenes y la abyección cometidos por la OEA contra todos las cartas del derecho internacional y reafirmó a Nicaragua como una patria libre, honrosa y gloriosa, cuna de figuras relevantes, entre ellos, el poeta Rubén Darío y los generales Benjamín Zeledón y Augusto C. Sandino.