Según el Bergara, la inflación debe controlarse para mantenerla en órdenes razonables y dentro del rango meta pero explicó que «en ningún momento dejamos de lado los múltiples objetivos, no tenemos el enfoque de sacrificar uno para priorizar otro».
El último dato de inflación no es el que deseamos, pero tampoco hay que verlo con dramatismo”
Desestimó que la inflación “esté atada al precio del dólar porque son temas que van por carriles diferentes”.
Durante su presentación recordó que Uruguay es un mercado pequeño y abierto que no puede fijar el tipo de cambio porque no podría sostenerlo. “Lo hemos aprendido con sangre, sudor y lágrimas», sostuvo. Aseguró que la flexibilidad cambiaria que se aplica incluye la participación en el mercado interno bajo ciertos criterios: no ir en contra de los fundamentos financieros, acompañar la evolución global, reducir volatilidad y prevenir apreciaciones o depreciaciones excesivas.
Mencionó que la economía uruguaya creció de forma sostenida en los últimos 14 años y que la expectativa para este año es un incremento cercano al 3 %. Destacó que la macroeconomía evoluciona razonablemente, con la recuperación de la demanda doméstica y el crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios, “lo cual muestra que no hay problemas serios de competitividad”.
Destacó que el país presenta fortalezas financieras y buena calificación de riesgo. «Uruguay no solo no debilitó su calificación sino que la fortaleció», dijo.
Con respecto a los niveles de empleo, advirtió: “Aunque las tasas de desempleo rondan el 8 %, igual nos preocupan”. El crecimiento económico aún “no arrastra las mejoras hacia los niveles de empleo, porque son variables que actúan con rezago”. Añadió que la tecnología también es un factor que está afectando o cambiando los tipos de empleo.