Como respuesta a ese acuerdo de la OEA, agrega PL, el 4 de febrero de 1962 más de un millón de cubanos reunidos en la capitalina Plaza de la Revolución José Martí, probaron la Segunda Declaración de La Habana, que ratificó el carácter antimperialista del proceso de cambios iniciado en la isla el 1° de enero de 1959.
La reunión se realizó en Punta del Este para evitar las movilizaciones populares. La Revolución Cubana era sumamente popular en Uruguay, en particular entre los jóvenes y los trabajadores, y las expresiones de solidaridad eran permanentes.
El documento justificaba la expulsión por la adhesión de Cuba al marxismo leninismo: «el alineamiento de tal Gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y la solidaridad del Hemisferio».
El desaparecido hotel San Rafael, donde la OEA expulsó a Cuba.
Señala PL que el primer ministro de Cuba, Manuel Marrero, rememoró la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962, debido a las presiones de Estados Unidos. En su perfil en Twitter, el jefe de Gobierno de la isla recordó que ante esa maniobra para deslegitimar y aislar a la Revolución, su líder histórico, Fidel Castro, expresó: “la Organización de Estados Americanos carece por completo de moral y de derecho para juzgar y sancionar a Cuba”.
La OEA estaba encabezada por el uruguayo José Antonio Mora Otero, quién luego sería canciller de Jorge Pacheco Areco y de Juan María Bordaberry. Dejó su cargo en 1972.