Para Arbeleche, “no es un año perdido”, y el objetivo fiscal y de poner en marcha la “agenda pendiente” de reformas solo se posterga.
El gobierno de Luis Lacalle Pou se había propuesto reducir el déficit fiscal a partir de un ahorro que en el primer año iba a ser de 900 millones de dólares.
Todo se trastocó con la confirmación del primer caso de coronavirus en el país y la prioridad pasó a ser la emergencia sanitaria como sus posibles impactos.
El objetivo ahora es que no se corte la cadena de pagos, pasando de un problema de liquidez a otro de solvencia que lleve al cierre definitivo de empresas.
«El fin de semana posterior al viernes 13, personalmente llamé a todos los representantes de los organismos financieros en los que el ministro es el gobernador, y por un lado solicitamos donaciones que estamos canalizando para las compras específicas de insumos y, por otro, empezamos conversaciones para acelerar desembolsos y firmar algunos préstamos adicionales. Esto significa que en las próximas semanas vamos a estar recibiendo alrededor de 1.500 millones de dólares. También trabajamos para fortalecer financiamiento precautorio; ya no líneas que desembolsemos en las próximas semanas, sino aumentar las líneas contingentes con estos organismos. Serán por lo menos 1.000 millones adicionales. Esto es el BID, el Banco Munidal, Fonplata y la CAF; el FMI no está en las líneas que estamos manejando ahora», aseguró la jerarca.