Desde hace varios meses el tema del juicio político de Bolsonaro ha estado en el centro de la política y es tema en los medios de los grandes empresarios. La presentación de la grabación de la reunión del 22 de abril agrega algo que todos sabían, pero que ni siquiera Moro había mencionado. Se sabía que a Bolsonaro le preocupaba por controlar a la Policía Federal en Río de Janeiro para proteger a su familia de todos los procesos que corren en su contra y comprometen al propio presidente. La grabación de la reunión gubernamental va más lejos: es una prueba evidente de que Bolsonaro aprovechó su posición como presidente para pedir renuncias y hacer nombramientos con la intención de desviar procesos en contra de sus hijos. Bolsonaro quería destruir la grabación, no pudo y hoy se conoció el contenido de su conversación con Moro. Ademas de otras partes donde él y algunos ministros suyos profieren malas palabras en contra de China, del Poder Judicial, de gobernadores y de alcaldes, basta ese tramo con Moro para dejar al presidente en una situación muy difícil.
¿Qué puede pasar a partir de ahora? La difusión del video, con voz e imagen, será devastadora para la imagen de Bolsonaro. Agréguese a eso la situación completamente descontrolada de la pandemia, con la ausencia total de medidas de gobierno para enfrentar los sufrimientos de los brasileños. Además del desastre económico que existió antes de la pandemia, agravado por la imagen de Brasil como el nuevo epicentro de la epidemia en el mundo, que hará que cualquier tipo de llegada de inversiones sea aún menos posible, pese a las vanas palabras de Paulo Guedes.
Una tormenta perfecta para un impeachment. Bolsonaro tiene la intención de protegerse con el Fiscal General de la República, para no caer directamente en manos del Supremo Tribunal Federal. Pero habrá que ver en qué medida estas nuevas circunstancias acelerarán la pérdida de apoyo del Bolsonaro, que aún goza de un apoyo significativo, aunque ya descendió por debajo del 30 por ciento. Pero estas declaraciones en la grabación podrían ser el desencadenante de todo lo que se ha estado acumulando contra Bolsonaro, haciendo que una nueva acusación, exactamente cuatro años después de la otra, sirva para cerrar este terrible período de la historia brasileña.