Debido al tamaño de la cápsula y el lugar en donde se perdió, el gobierno considera que las posibilidades de encontrarla son mínimas.
En una alerta, las autoridades advirtieron sobre los riesgos de la exposición al cesio-137, que incluyen "quemaduras por radiación o enfermedades por radiación", como lo es el cáncer.
El material tóxico fue empaquetado para envío el pasado 10 de enero y el vehículo que lo transportaba llegó a la ciudad de Perth seis días después, pero no fue hasta el 25 que los inspectores de la carga se dieron cuenta de que uno de los paquetes estaba roto y una de las diminutas cápsulas se había perdido en el camino.