En Brasil, el descenso fue de 62%, para un total de 25.000 millones de dólares. Esta economía se vio afectada por la menor entrada de capital en extracción de petróleo y gas, suministro de energía y servicios financieros.
Así le fue a Uruguay
Mientras tanto en Uruguay hubo un crecimiento de la IED. Los ingresos aumentaron un 43% a US$ 2.600 millones.
El reporte destaca que Uruguay tuvo los “niveles más bajos de infección por Covid-19 en la región” en ese período e invirtió US$ 625 millones a través del Fondo Coronavirus (herramienta que generó el gobierno para financiar temas vinculados a la emergencia sanitaria). Además, resaltó el “dinamismo de la industria tecnológica” y que hubo “incrementos en varios beneficios fiscales otorgados a proyectos elegibles bajo el régimen de promoción de inversiones”.
“Los flujos de IED se recuperaron rápidamente de la caída registrada en el primer trimestre del año a medida que aumentaron las nuevas inversiones de capital y se expandieron los préstamos entre empresas. De cara al futuro, la duplicación del número de proyectos totalmente nuevos en información y comunicación, alcanzando más del 37% de todos los proyectos anunciados, apunta a una industria próspera”, agrega.
A nivel global, la inversión foránea directa, que ascendió a un billón de dólares (un tercio menos que el billón y medio de 2019) cayó de manera más pronunciada en los países desarrollados (un 58%), especialmente en Europa (80%).