Por lo tanto, remarcó, los registros son importantes para la construcción de una colección de pruebas que involucran la defensa del fundador del Partido de los Trabajadores, acusado en acciones criminales de la Lava Jato.
En febrero, Lula denunció que la Lava Jato se identifica abiertamente con intereses del gobierno de Estados Unidos, comprometido con el desmantelamiento de empresas brasileñas.
“Por eso entró en juego Petrobras, por eso entraron en juego los contratistas brasileños”, afirmó en aquella ocasión el exmetalúrgico durante una entrevista con el portal electrónico Consultor Jurídico.
Según el exsindicalista, “nos tomó casi 50 años descubrir que el gobierno estadounidense tenía un portaaviones aquí en aguas brasileñas para tratar de dar el golpe (de 1964) si no ocurría. La verdad desnuda tarda en aparecer. Especialmente cuando tienes al Estado brasileño en contra tuyo”, recalcó.
En otra parte de la entrevista, Lula se quejó de la falta de material en las acusaciones hechas contra él. “(el exjuez Sérgio) Moro mintió y sabe que mintió (…) Fue el canalla de (Deltan) Dallagnol, el delegado que hizo la investigación y un canalla de Moro”.
Anteriormente, el expresidente denunció en enero que la Lava Jato resulta una operación de destrucción de Brasil, de la democracia y del pueblo que vuelve al desempleo y a la miseria.
Insistió en que dedicará el resto de su vida “a probar mi inocencia y a demostrar que el grupo de trabajo de la Lava Jato está empantanado en compromisos con el Departamento de Seguridad de Estados Unidos”.