El titular del Poder Judicial persa aseguró también que el Consejo de Derechos Humanos de la República Islámica “realizará un seguimiento legal destinado a eliminar dichas presiones y defender los derechos” del pueblo libanés.
El Líbano se ha convertido en objeto de presiones, mayormente por parte de EEUU, destinadas a suscitar discordias entre los libaneses con miras a evitar la influencia del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá). Beirut, no obstante, repudia dichos embargos, así como cualquier injerencia en sus asuntos internos.
Efectivamente, cientos de personas y entidades, principalmente aquellas con vínculos con Hezbolá, han sido sancionadas por EEUU en El Líbano. Washington ha anunciado restricciones a varias compañías farmacéuticas, organizaciones religiosas y grupos de alcance comunitario, así como bancos.
Entretanto, se advierte que la política de sanciones de EEUU contra El Líbano ha deteriorado la economía, por sí caótica, del país árabe.
Tras las explosiones que sacudieron el martes la zona del puerto de Beirut —con un saldo de al menos 135 muertos, 5000 heridos y más de 300 000 desplazados—, Washington y su aliado histórico en la región, Israel, expresaron su solidaridad con el pueblo libanés y le ofrecieron ayuda.
Sin embargo, varios expertos y figuras internacionales han considerado esta solidaridad una muestra de la hipocresía de EEUU con El Líbano.
Calculan daños en unos 15 000 millones de dólares
El gobernador de Beirut, Marwan Abboud, afirmó que los daños causados por la explosión de este martes en la zona portuaria de la capital libanesa podrían ser mucho más grandes que las estimaciones previas.
Abboud cree que las pérdidas podrían oscilar entre 10 000 y 15 000 millones de dólares, con la mitad de la ciudad parcial o completamente destruida.
La potente explosión en Beirut es apenas la punta del ‘iceberg’ de problemas que deberá enfrentar desde ahora el Líbano. Expertos libaneses explicaron a Sputnik que la destrucción total del principal puerto del país no solo afectará la economía del país, sino que pone a toda la nación al borde de la supervivencia.
El impacto del estruendo fue tal, que incluso se llegó a sentir en Limasol, Chipre. Por su parte, sismólogos jordanos compararon la potencia de la explosión con la de un terremoto de magnitud 4,5.
Asimismo, el humo rojizo procedente de la explosión en Beirut parece haberse extendido a decenas de kilómetros, llegando al valle de la Becá. Lo demuestran fotos y videos difundidos en las redes sociales.
La peor parte tras la explosión arrastrará la economía del país al haberse destruido su puerto principal, el puerto de Beirut, uno de los más grandes y concurridos del Mediterráneo Oriental, donde todo lo que se almacenaba se perdió. El Gobierno Libanés ya anunció que las reservas de grano solo durarían un mes.
«En infraestructura, según nuestras estimaciones, las pérdidas suman mucho más de 100 millones de dólares. A ello se deben incluir las pérdidas de productos como reservas de alimentos, harina y grano en el puerto. Los problemas logísticos garantizados para la importación y exportación de mercancías en el futuro, ya que el puerto de la capital recibía y enviaba hasta el 70% de los productos del volumen de negocios nacional», explicó a Sputnik el economista libanés Bassem Ajaqah.
También se debe considerar que una catástrofe de esta magnitud no pasa sin que se cierren varias empresas y compañías que estaban conectadas o se encontraban directamente en las instalaciones destruidas. Esto significa que varios cientos o incluso miles de personas perderán inevitablemente sus trabajos.
La experta en economía Marwa Othman considera poco probable que el Líbano pueda restaurar la ciudad y menos su propia economía.