Mientras empezaba la audiencia, afuera del tribunal se manifestaban, de un lado, partidarios de Áñez encabezados por su hija Carolina Ribera, y del otro familiares y víctimas del golpe de Estado que reclamaban justicia por las masacres de Sacaba y Senkata. En medio de la tensión en las calles, el juicio oral y virtual inició con retraso, con desorden en las intervenciones y fallas técnicas, por lo que la defensa de la exmandataria transitoria pidió que se realice una audiencia presencial.
El tribunal no fijó de inmediato una nueva fecha de instalación del juicio en el que la exsenadora, siete exjefes militares y un exjefe policial enfrentarán acusaciones de violaciones constitucionales y legales en los actos que culminaron en la autoproclamación presidencial de Áñez. De acuerdo con la ley boliviana, el proceso puede durar hasta tres años.