“Muchos fueron identificados en Magdalena y enterrados como NN en su momento pero gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se les devolvió la identidad”, indicó el funcionario.
Tal fue el caso de la hermana de Rodolfo Novillo, Rosa Eugenia Novillo Corvalán, quien contó que “pese a que en el año 1977 descubrieron el cuerpo de ‘Tota’ (tal como la apodaban), lo enterraron como NN y recién en 1999, gracias al EAAF pudimos confirmar que se trataba de mi hermana”.
Según su testimonio, Rosa fue secuestrada en Campana, mantenida cautiva en Campo de Mayo y arrojada al Río de la Plata desde un helicóptero o un avión dependiente de esa guarnición del Ejército.
Novillo inició su relato ante el Tribunal Oral Criminal 2 de San Martín contando quién era su hermana, cuáles fueron sus ideales de revolución y cambio social y los múltiples incidentes –allanamientos, clandestinidad, prisión y fuga de la cárcel del Buen Pastor- que signaron su derrotero militante en los primeros años 70.
En esa línea, trazó un panorama historio familiar y del clima de época, y refirió que su hermana, maestra egresada de la Escuela Carbó, “se vinculó con los sectores obreros y era audaz, bonita, alegre y valiente”.
“Mi hermana estaba en pareja con un militante del PRT, Guillermo Pucheta, sindicalista de Perkins. Se fuga del Buen Pastor y la organización la destina a Campana, donde vivían en una casa. Allí hace amistades y una amiga, Luisa, la vio por última vez a mediados de mayo de 1976”, señaló Novillo. Pucheta ya había sido secuestrado antes, y permanece desaparecido.
El testigo destacó ante los jueces la tarea de su hermano Julio, fallecido, en la reconstrucción de la historia de su hermana –que incluso fue aportada a la justicia- y precisó que el cuerpo hallado en las costas del río tenía tres disparos: en una pierna, en el omóplato y en la cabeza, de atrás hacia adelante. “La remataron a traición”, señaló.
Contó también la odisea vivida a fines de los 90 con la identificación del Eaaf y la recuperación de los restos, y celebró que a su hermana “hoy empieza a hacérsele justicia”.
El juicio tiene cinco imputados: el ex Jefe de Institutos Militares Santiago Riveros; y los ex aviadores Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi, que integraban el batallón de Aviación 601, con sede en el Cuerpo IV del Ejército. Un sexto acusado, Alberto Devoto -ex funcionario del gobierno provincial comandado por José Manuel de la Sota- fue apartado del proceso por razones de salud.