En otro tramo, el proyecto de ley señala que la pobreza disminuyó al 8,1 % de la población uruguaya en 2018. En ese sentido, en 2006, de cada 1.000 personas, 325 no superaban el ingreso mínimo para cubrir el conjunto de bienes y servicios básicos para no ser considerados pobres, cifra que en 2018 descendió a 81. No obstante, los niños son los más afectados por la pobreza, que llega en esa franja etaria al 17,2 % del total, mientras que en el otro extremo se encuentran los adultos mayores, para los que este índice se ubica en el 1,4 %.
Por su parte, la proporción de población vulnerable y pobre se redujo significativamente a lo largo del periodo de estudio, en 17 puntos porcentuales, lo cual implica que un poco más de 480.000 personas dejaran de pertenecer a la clase baja. El proyecto de ley de Rendición de Cuentas destaca que se podría deducir que el crecimiento de la clase media se debe prácticamente a un proceso de movilidad económica ascendente desde la clase baja.
En particular, la fuerte reducción de la pobreza ubica a Uruguay como el país con menor proporción de personas pobres y la mayor de personas con ingresos medios de América Latina.
Así, el proyecto expresa que eso conlleva el desafío de lograr que las personas consoliden la posición en términos de bienestar, educación, salud, entre otros, de modo de reducir su vulnerabilidad a caer otra vez en la pobreza ante impactos económicos desfavorables, ya sea en su situación individual como en la economía en su conjunto.
La indigencia, comprendida como el porcentaje de personas que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas alimentarias, también descendió al 0,1 % de la población el año pasado, mientras que en 2006 era del 2,5 % de la población.