El impacto se sintió en la dirigencia media e intermedia del Partido de los Trabajadores (PT) y sobre todo en los cuadros militantes que nunca vieron con buenos ojos la concesiva política de relacionamiento de Lula con el influyente movimiento evangélico. Es decir con los pastores, ya que la feligresía tiene voto en la instancia electoral pero no tiene ni voz ni voto en el atomizado espectro de las iglesias pentecostales. El PT, un partido de raíz obrera y marxista, nacido en 1980, empezó a mutar en 2002, cuando tras varias derrotas Lula hizo una alianza con el poderoso empresario José Alencar para integrar la fórmula que lo llevó a su primera presidencia. Desde entonces, el PT tuvo una mutación que lo llevó a alejarse de su ideología fundacional y sus raíces anticapitalistas. Desde entonces se afianzó su alianza con los pastores. Tras la traición de estos días queda la duda sobre el futuro.
El triángulo de hierro: Estados Unidos, Israel y Argentina
En medio de este cuadro irrumpió un dato novedoso en la vida política regional: con el padrinazgo de Trump y el financiamiento del Estado de Israel y Milei se lanzó un plan de desestabilización mediante fake news contra Colombia, México, Honduras y otros países. La versión conocida a través del Diario Red y la Televisión Española (TVE) asegura que la idea de Trump es la de reinstalar en el gobierno de Honduras al expresidente y convicto narcotraficante Juan Orlando Hernández para convertir al país centroamericano en la cabecera de una zona de operaciones militares, logísticas y financieras. El primer paso del plan lo dio Trump en noviembre del año pasado, al indultar a Hernández, que cumplía en Nueva York una pena de 45 años por tráfico de drogas hacia el mercado norteamericano.
España: El viejo continente también padece
Del otro lado del Atlántico, en los feudos de la OTAN, Estados Unidos y sus laderos han puesto a España en el bando de los enemigos. Y a España paralelamente, oh contradicción, en la avanzada de las diatribas contra México, todo porque desde la antigua Tenochtitlan y hasta hoy tuvo el atrevimiento de exigirle que reconociera que su conquista de las tierras americanas y el exterminio de sus civilizaciones se lograron gracias a un genocidio. En estos días de ataque ultraderechista, e invitada por el partido ultraderechista Acción Nacional, visita el país la presidenta de Madrid y figura del Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso. La líder del nazismo madrileño llegó para decir que la conquista fue un acto de amor y que en México no hay libertades. Lo que ella dice a viva voz, en tierra azteca, parece ser una mera casualidad
Acosada desde el norte por la amenaza de una invasión terrestre, la presidenta Claudia Sheinbaum se ha ocupado de atender, también, a la española, que entre sus provocaciones se dedicó a reivindicar al sanguinario Hernán Cortes, el conquistador que en sólo dos días del mes de octubre del año de 1519 mandó matar a miles de mexicanos. La masacre fue en Cholula. Primero fueron los sacerdotes y los señores. Luego los indígenas. En sus reportes a Carlos I, Cortés se ufanó de haber masacrado a tres mil personas “en unas pocas horas”. Después vinieron la matanza plena, el saqueo, el esclavismo y la quema de los templos. En estos tiempos de auge terrorista fue a ese Cortés al que homenajearon la nazi madrileña, los ultras mexicanos y quienes financian la campaña contra el progresismo americano.
En la otra España, la que proclama dignidad, las cosas se dan a la inversa para el gobierno de Pedro Sánchez, y todo porque manteniendo su consigna del “no a la guerra” repudia el genocidio israelí en Gaza y se niega a dar facilidades –en sus bases terrestres y aéreas y en el uso de sus cielos– a las tropas norteamericanas que atacan Irán. Los cascotazos llegan hasta desde sus aliados de la OTAN, que pese a ser cascoteados ellos también por Estados Unidos, el gran jefe de esa alianza, desnudan sus propias miserias atacando a España. Así, el secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte, humillado él en persona por Trump, y a la vista del mundo, criticó las actitudes de Sánchez, señalando que hay que sacar a España de la lista de “aliados comprensivos” con Washington.
Por Andrés Gaudin para TiempoAR