La Pantera Rosa
Parece que los defensores del NO andan perdidos en la noche. Esta semana prohibieron el uso del Estadio Centenario a los partidarios de anular la LUC porque no lo quieren contaminar de actos “extradeportivos”. Olvidan que hace tres décadas, cuando gobernaba el Dr. Julio Sanguinetti, en el mismo templo del futbol se realizó un gigantesco acto por el voto verde en momentos en que se preparaba el referéndum en el que finalmente se refrendó la Ley que consagró la impunidad. No había pasado ni una semana de esa tontería cuando a alguien, que aún no se sabe quién, se le ocurrió la idea de prohibir el uso de la Pantera Rosa para la propaganda de los partidarios del SÍ. Que la Pantera Rosa terminó ayudando a la campaña por el SÍ no quedan dudas. La intimación hecha por la abogada y escribana del estudio Bacot y Bacot (que no es la representante administrativa de Metro Godwyn Mayer que figura en el Registro de Propiedad) terminó dándole un espaldarazo a la campaña, porque en la semana todo el mundo habló de eso. Hasta se relaciona el hecho con otros casos polémicos y muy curiosos asociados al mismo apellido de la abogada, como la indignación que provocó en el club de Golf que un señor Bacot, sospechado de estar infectado de Covid, concurriera soplando virus y envuelto en una toalla celeste al sauna de la elegante institución, provocando que varios distinguidos socios eleven una nota quejándose a los directivos porque no se puede ingresar al baño turco con símbolos partidarios