Lo más fuerte del relato oficial es que la LUC es inofensiva porque no cambió nada.
En general a los uruguayos nos ha ido mal desde que tenemos el presidente Pompita en ese relevante cargo.
Veo que a nadie le va muy bien a excepción de los agroexportadores que ven subir a niveles inéditos el precio de la soja, la carne, el trigo y la pulpa de celulosa y que no paran de depositar dólares en los paraísos fiscales.
A los demás uruguayos nos va como el culo, a los médicos y al personal de la salud atormentados por la covid, a los jóvenes que no consiguen trabajo, a los viejos a los que se le achican las jubilaciones y pensiones, a los trabajadores que pierden salario real, a las mujeres solas con hijos a su cargo, a los adolescentes, a los pequeños empresarios, a los trabajadores informales, a los de la cultura, a los investigadores científicos, a los docentes y maestros. A todos como reverendo culo.
Pero perdón a todos no. Hay una diseñadora de jardines que le va de maravilla, vive en un castillo en el Prado, tiene la comida, las tarifas, el servicio doméstico, la niñera, el mayordomo y el veterinario de las mascotas los siete días de la semana y las 24 horas del día. Auto con chofer en domicilio, nafta a discreción y personal trainer. Todo pagado por el presupuesto del Estado.
Acostumbrada a bailar con el Ratón Mickey fue inducida por el roedor para que viajara a Dubái a dar unos sofisticados pasos de baile con ropa de odalisca. Pero no aceptó, bailó vestida de blanco con una larga toga broderie acanalado y un turbante blanco sobre los hombros, inaugurando un pabellón de Uruguay que, por lo que sabemos, aún no ha sido visitado por nadie.
El pasaje de primera clase, obviamente lo pagó el Estado aunque ella, inicialmente lo negó, recomendándonos “dormir tranquilos”. Primero dijo que habían sido los Emiratos Arabes los que habían sufragado ese viaje. Al final, el gobierno aceptó que como siempre fue Mickey quién muy disimuladamente puso el huevo.
11.000 dólares costó la farra porque el gobierno ha reconocido la mentirita de la primera dama. Al final solo fue un desliz que no hace daño a nadie. Peor fue su esposo que disfrazado de Papá Noel fue a visitar a las tropas en el Congo y en vez de regalos navideños, algún boludo de la comitiva les llevó la covid al campamento.