Finalmente, en la tarde del lunes la banda publicó en sus redes un escueto pero concreto comunicado: “Quien quiera es libre de escuchar, cantar, bailar y poguear canciones de La Renga. Lo que está mal, legal y moralmente, es tomarse la libertad de usar esas canciones para una campaña política y (en) beneficio propio. Un seguidor de nuestra banda jamás haría eso”. Y concluye: “Entre nosotros existen lazos y sentimientos, no queremos tener un disfrazado de amigo hablando de la libertad”.
No es la primera vez que este extraño adalid de la antipolítica usa el mismo tema de La Renga con fines –curiosamente– políticos: ya lo había hecho el mes anterior en los bosques de Palermo, cuando dio inicio formal a su raid preelectoral. Apenas una contradicción más en el inventario de alguien que las viene acumulando mucho antes de tomar notoriedad pública con sus discursos extravagantes: la semana pasada se supo que Milei había trabajado como asesor del genocida tucumano Antonio Bussi cuando fue electo diputado de la Nación. Se ve que en aquellos tiempos aún no creía que la dirigencia política a la que entonces reportaba era “una casta de mierda, chorra, parasitaria e inútil”, tal como barruntó el domingo. El defensor de las libertades individuales parece concederse una particular para él mismo: la de construir su relato obviando discrecionalmente algunos antecedentes poco honrosos.
El próximo 12 de septiembre la mayoría de los argentinos participarán en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias más comúnmente conocidas por sus siglas PASO.