Perspectivas de recesión e inflación
Las últimas proyecciones del FMI muestran que la desaceleración será generalizada a nivel de las economías del mundo, muchas economías en riesgo alto de contraerse en un marco de incertidumbres inéditas. Se pronostica para 2022 un crecimiento de 3,2%, manteniéndose las proyecciones entre el mes de julio pasado y la última publicación de este mes de octubre. Pero lo que más llamó la atención fue la baja en las mismas para 2023 llegando a 2,7%. Este valor incorpora que un tercio de los países del mundo pueden contraerse estando en un nivel de estancamiento las principales economías del mundo, EEUU, China y Europa, en un contexto de inflación y con gobiernos aplicando medidas de restricciones para bajar las presiones inflacionarias. Se sigue demostrando que los tremendos shocks que implicaron la pandemia y la guerra afectan, pero a la vez refuerzan procesos, agudizan y manifiestan situaciones que ya existían. Los pronósticos afirman que lo peor está por venir, con niveles de incertidumbre nunca vistos y con poca capacidad demostrada de parte de las definiciones de política económica.
Fortaleza creciente del dólar a nivel mundial
El dólar se ha venido fortaleciendo a nivel mundial, Uruguay ha sido la excepción, la que se ha explicado por el fuerte ingreso de divisas vía las exportaciones y la respuesta de las autoridades monetarias.
Si bien la fortaleza del dólar ha sido mayor en las economías más desarrolladas que en las emergentes, para estos últimos un dólar alto puede ser una gran dificultad. A nivel global y en tendencia el dólar se encuentra en uno de los puntos más altos. Es un gran desafío. El dólar se encuentra ahora en su punto más fuerte desde principios de la década de 2000, aunque la apreciación es más pronunciada frente a las monedas de las economías avanzadas. Hasta ahora, el aumento parece impulsado principalmente por fuerzas fundamentales como el endurecimiento de la política monetaria de EEUU y la crisis energética.
El aumento del dólar se da por la mayor demanda de la moneda estadounidense ya que el contexto generalizado de dificultades ha llevado a la búsqueda de mayores niveles de seguridad. Entre perspectivas económicas negativas, guerra que afecta suministros y provoca suba de precios de alimentos y energías, inflación que lleva a aumento de las tasas de interés de la FED, el dólar se sigue apreciando. Al respecto el Banco Mundial destaca que existen factores que “están impulsando una huida en búsqueda de seguridad: los inversionistas abandonan Europa, los mercados emergentes y otros lugares para encontrar un refugio seguro en activos denominados en dólares estadounidenses, lo que obviamente exige tener dólares para comprarlos”. Un dólar apreciado tiene consecuencias negativas sobre todo en los países emergentes, entre los problemas más graves y que representan consecuencias macro muy negativas están: el mayor costo del endeudamiento que ya es alto, afectación del comercio y mayores precios de importación lo que afecta en especial la inflación a aquellos que dependen del suministro vía el comercio internacional de alimentos; y afectación de la inversión ya que se vuelven menos atractivos los mercados emergentes como destinos de inversión.
Mayor endeudamiento
El problema del endeudamiento se viene agravando. En concreto al respecto el FMI destaca en su último informe una dinámica de la deuda por la que cada vez son más y mayores las vulnerabilidades afectando la estabilidad a nivel global. A la crisis y sus efectos que continuaron se le suma la guerra que aumenta la presión en las finanzas públicas.
Las políticas económicas para incentivar la actividad en la pandemia lograron en una etapa estabilizar los mercados financieros y flexibilizaron la liquidez y las condiciones de crédito en todo el mundo, aportando a la recuperación. Pero los déficits aumentaron y la deuda se acumuló mucho más rápido que en recesiones anteriores, incluida la crisis financiera mundial. Según la Base de datos del FMI sobre la deuda mundial, el endeudamiento general aumentó 28 puntos porcentuales hasta 256% del PIB en 2020. El mayor aumento de la deuda es en su componente público. Según estimaciones del FMI la deuda pública representa cerca del 40% del total de deuda global, el porcentaje más elevado desde los años 60. Pero, además, en un contexto de subas globales de la tasa de interés como medida para contener los niveles de inflación, el costo de la deuda surge como otro elemento de suba y presión.
Se perdió la oportunidad
En un escenario de tantas complejidades parece bastante difícil encontrar las alternativas. Uruguay, a pesar de las medidas de política económica magras y centradas en el déficit fiscal, tuvo una oportunidad única producto de un contexto externo extraordinario para los commodities, pero sin embargo no hubo ninguna medida tendiente a la distribución y a consolidar económica y socialmente esa oportunidad. En este escenario de economía global en crisis, mayores dificultades en el comercio, suba del tipo de cambio y ahora baja en los commodities, los efectos pueden ser terribles para indicadores sociales y de distribución sumamente afectados.
Textos: Ec. María Noel Sanguinetti