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La revolución china

Invitados por el Diario del Pueblo de China, un grupo de 46 periodistas de Iberoamérica y África participaron del primer Media Workshop, organizado por la BRNN, una alianza de medios de comunicación de los países integrantes de la iniciativa china “Una Franja, Una ruta”, de la cual Caras y Caretas es integrante.

Por Mateo Grille

El evento, que se extendió por quince días, buscó fortalecer el entendimiento, la amistad y la cooperación entre los medios de comunicación de los países integrantes de la iniciativa, de manera de establecer un sistema de colaboración entre las distintas organizaciones.

El programa incluyó la reflexión y el conocimiento de variadas experiencias que ofrecieron una interpretación sistemática de la iniciativa “Una Franja, Una ruta” y tuvieron por objeto la promoción de la comunicación y la cooperación entre diversas naciones y culturas.

Esto se logró tanto desde un abordaje académico, explicitando las actuales discusiones sobre el rumbo y la profundidad de las medidas que China tiene tomar para mantener el crecimiento y profundizar sus políticas de distribución, así como desde una perspectiva concreta visitando centros de producción agropecuaria para cooperativas de trabajadores, empresas de comercio a escala planetaria, como Alibaba o Ant Financial, o distintas iniciativas llevadas adelante por colectivos de la más diversa procedencia.

Además hubo un capítulo referido a los medios de comunicación, a las nuevas tecnologías de la información, a la transformación en la convergencia de medios y a las tendencias y el estado de los medios de comunicación en China.

 

Crecer y distribuir

En las últimas cuatro décadas China pasó de ser un país pobre y aislado a una potencia mundial que disputa con Estados Unidos el primer lugar entre los países desarrollados. No fue magia, sino el resultado de una adecuación política que le permitió multiplicar su economía e influencia mundial al ritmo de un crecimiento económico descomunal sostenido durante años.

Después de haber crecido durante años a tasas de dos dígitos, hoy la economía china moderó el ascenso y enfocó su desafío a encontrar las mejores alternativas para garantizar la distribución del producto entre la población.

La necesidad de mejorar la calidad del crecimiento antes que apostar a la cantidad del mismo es fuente principal de debate entre los economistas chinos, seguros que buena parte del futuro de la nación se está jugando en estos momentos.

Para el profesor Xinye Zheng, titular del departamento de economía de la Universidad Renmin, la economía china no puede seguir creciendo a las tasas de la última década y es necesario encontrar una ecuación más beneficiosa. “Tenemos que sacrificar niveles de crecimiento en detrimento de distribuir los beneficios entre la mayor cantidad de pobladores posible”, dijo en un seminario organizado por la BRNN y agregó: “Precisamos mantener niveles de crecimiento de al menos 5% anual hasta 2035 para dar respuesta a la creciente demanda de la sociedad”.

Para ello, el país debe “continuar con su proceso de apertura para seguir creciendo porque el mayor defecto de la economía es que aún le falta mucha competencia”, argumentó. En ese seminario, Zheng señaló que “los principales lineamientos de cara al futuro deben ser mantener el crecimiento, reducir la volatilidad, bajar la contaminación y equilibrar la distribución”.

De manejar positivamente esas variables, China podrá aumentar incluso sus 13,04 billones de dólares anuales de PBI registrados en 2018 para aumentar el salario de los 900 millones de trabajadores registrados, 20% de los cuales son recursos humanos altamente educados y calificados, una fuerza productiva realmente sorprendente.

 

Y para todo eso el país necesita estabilidad política y económica, algo que por ahora está garantizado por la dirección del Partido Comunista.

 

Un país en desarrollo

Las perspectivas económicas y sociales de China fueron parte de las exposiciones organizadas por el primer seminario internacional de la BRNN, que llevó por lema “Nueva Era, Nuevas Ideas, Nuevos Medios, Nueva Tecnología” y bajo lo cual se pudieron vivenciar distintas iniciativas llevadas adelante por múltiples organizaciones que buscan adaptarse a la “nueva normalidad” propuesta por las autoridades chinas y que se traducen en un país altamente “desarrollado, moderno, próspero, fuerte, democrático, avanzado culturalmente y armonioso”.

Pero no fue lo único. El seminario también buscó demostrar los avances concretos que se están realizando en distintas áreas de la sociedad china, por lo que se incluyó una serie de visitas que buscaron ampliar la idea de los proyectos que se llevan adelante para hacer frente a los desafíos del futuro.

Por ejemplo, la nutrida delegación de periodistas de Iberoamérica visitó emprendimientos productivos que trabajan con altas tecnologías e incorporan a cooperativas de campesinos al mercado laboral y también pudo compartir con trabajadores del Parque de Comercio y Logística Internacional de Xi’an los datos del presente y las enormes perspectivas de desarrollo  de la zona de comercio internacional y del Centro Logístico de la provincia de Shaanxi. Además, las visitas incluyeron empresas, zonas turísticas en las ciudades como Beijing, Xi´an, Jinghe, Hangzhou y Qianjiang e incluso un centro.

En el largo periplo asiático conocieron de cerca una zona de demostración de industrias de alta tecnología vinculadas a la fabricación de autopartes para su comercialización en todo el mundo, los resultados obtenidos en la lucha contra la pobreza en  zonas rurales, una empresa de fabricación de seda, un centro modelo de atención a la vejez, otra zona de demostración de las industrias de alta tecnología agrícola en Yangling, pueblos pintorescos como Xitang, Tianning o Hongxi, el grupo económico Alibaba y Ant Financial y el instituto de revitalización rural de Poly Services, una empresa estatal a gran escala que funciona bajo la supervisión y gestión de la Comisión de Administración y Supervisión de Activos del Consejo de Estado y que solo en 2018 facturó algo más de 41.000.000.000 de dólares obteniendo ganancias netas de algo más de 5.500.000.000 millones de dólares.

Como se ve, una rica experiencia que permitió acercar a los periodistas de Iberoamérica a algunas aristas de las tantas que actualmente se desarrollan en China y que vinculan el desarrollo productivo con la alta tecnología y permiten que este país gigante logre los niveles de crecimiento necesarios para continuar construyendo el escalón desde donde convertirse en la nación más desarrollada del planeta antes que la República Popular cumpla sus primeros 100 años de existencia como tal, en 2049.

 

Los medios

Un capítulo especial se dedicó a la reflexión sobre la industria de los medios de comunicación, su actualización, su desarrollo, su expansión y su futuro. La experiencia del Diario del Pueblo con el uso de las nuevas tecnologías utilizadas en esta industria, la aplicación de Big Data, la segmentación de públicos y lo relacionado con la convergencia entre el avance tecnológico y la omnimedia coloca a este diario entre uno de los más modernos del mundo.

Esa realidad fue mostrada también en el laboratorio de nuevas tecnologías de la agencia de noticias Xinhua. Allí, los periodistas pudieron conocer el desarrollo de diversos productos que se benefician de la utilización de sistemas de inteligencia artificial, así fueran grúas para hacer filmaciones o presentadores de noticias virtuales multilenguaje adaptados por región.

Esta agencia presenta números de otra galaxia. Más de 5.000 noticias redactadas por día, en varios idiomas, para un público que genera más de 185.000.000 de visitas a la plataforma multimedia. Además, dentro de los planes para el futuro inmediato y de la mano de la red  5G, Xinhua está desarrollando aplicaciones de macrodatos, inteligencia artificial, cadena de bloques y otras tecnologías de vanguardia que traerán indefectiblemente profundos cambios en el sector de la cultura digital.

Así, por ejemplo, los ingenieros de la agencia crearon robots de visualización de datos, robots de subtítulos, robots de traducción e interpretación en tiempo real, robots de identificación de emergencias, robots de reconocimiento de rostros, robots de conferencias y hasta de perfiles de usuarios.

Todo esto repercutirá en el modelo de producción de noticias que está cambiando radicalmente y solo queda adaptarse a los nuevos tiempos si es que pretendemos sobrevivir.

 

El futuro

Los enormes avances operados en China en los últimos tiempos exceden con amplitud el espacio de esta crónica. El uso de la alta tecnología para tareas cotidianas sorprende al visitante hasta dejarlo sin palabras. La expansión absoluta de métodos de pago por reconocimiento facial o código QR, la cotidianeidad con que se utilizan los equipos domésticos inteligentes, la proliferación de supermercados inteligentes donde se hacen pedidos por aplicaciones telefónicas o incluso se eligen mariscos por webcam para que lleguen embolsados en media hora a la puerta del domicilio, dejan la sensación de que nos separan de China algo más que miles de kilómetros. De los 900 millones de empleados, 191 millones operan en la economía digital.

Los avances tecnológicos y el desarrollo de la red 5G aceleraron la vida de los chinos al punto tal que ya han sacado una distancia importante. Y las perspectivas son alentadoras para esa nación. Solo en 2018, la inversión destinada a la investigación y el desarrollo fue un 2,18% del PBI. Y está creciendo.

 

Estos pantallazos muestran a una China vigorosa que pretende que el mundo entero conozca sus esfuerzos por liderar un proceso de desarrollo global. La iniciativa ‘La franja y la ruta’, lanzada en 2013 por el presidente Xi Jinping, ya incluye a algo más de 100 naciones, la mitad de los países de la ONU. Solo en América Latina existen acuerdos con Panamá, Ecuador, Venezuela, Chile, Costa Rica, Bolivia, Perú, Cuba y Uruguay. Y a pesar de la influencia de Estados Unidos y su temor de que China continúe avanzando en lo que lo consideran su patio trasero, las posibilidades de frenar esa expansión se reduce dramáticamente con el tiempo. Ya son muchos países que exploran una nueva sociedad comercial con los chinos porque entienden que presentan mejores oportunidades que los norteamericanos. Como dijo Deng Xiaoping algunos años antes de plantear las bases de las reformas económicas que dieron lugar al ciclo de crecimiento y apertura que aún se mantiene: “No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”.

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