En respuesta, World Press Photo llevó a cabo una investigación independiente entre enero y mayo de 2025. En su informe, la organización concluyó que “el nivel de duda es demasiado significativo como para mantener la atribución existente”, aunque aclaró que la autoría se encuentra suspendida, no revocada, mientras se sigue examinando el caso.
AP se mantiene firme
A pesar de la controversia, la agencia Associated Press mantiene su postura. En un comunicado emitido a comienzos de mayo, la empresa aseguró: "No hemos encontrado ninguna prueba definitiva que justifique cambiar el crédito de una foto de casi 53 años de antigüedad". Aducen que el paso del tiempo, la muerte de testigos clave y la ausencia de pruebas técnicas concluyentes dificultan una revisión definitiva.
Por su parte, Nick Út, hoy con 74 años, reafirmó en redes sociales que él tomó la fotografía. Fue también quien, tras capturar la escena, llevó personalmente a la niña herida al hospital, gesto que ha sido ampliamente documentado.
El terror de la guerra es un símbolo de la brutalidad de la guerra de Vietnam. Publicada en las portadas de los principales diarios del mundo en junio de 1972, ayudó a transformar la percepción global del conflicto, exponiendo su crudeza ante la opinión pública.
La protagonista de la imagen, Phan Thi Kim Phúc, tenía apenas 9 años cuando fue alcanzada por el napalm. Tras sobrevivir a catorce meses de hospitalización y numerosas operaciones, hoy vive en Canadá, es activista por la paz y embajadora de buena voluntad de la UNESCO. Aunque ha mantenido contacto con Nick Út a lo largo de los años, aún no se ha pronunciado públicamente sobre la polémica.
Memoria, verdad y legado
Nick Út comenzó a trabajar para AP con solo 15 años, tras la muerte de su hermano mayor, también fotoperiodista. Resultó herido durante la caída de Saigón en 1975, emigró a Japón y luego a Estados Unidos, donde trabajó para la agencia hasta su retiro en 2017.
Hoy, su legado está en jaque. El debate sobre la autoría de la imagen toca fibras profundas del periodismo de guerra, la ética editorial y la construcción de la memoria visual del siglo XX.
Mientras tanto, la fotografía sigue siendo una imagen imborrable del horror humano.