Se trata de un gigante que emergió del fondo del océano hace unos 400.000 años, y que no hace mucho despertó de un letargo de cuatro décadas, para inquietar a los habitantes de la paradisiaca isla del Pacífico.
No se olviden del Mauna Kea
No lejos del Mauna Loa está el Mauna Kea, que mide apenas unos 40 metros más, pero sin la base que sustenta a su imponente vecino. Los otros volcanes que forman la Gran Isla de Hawai son el Kohala, el Hualalai y el Kilauea.
Los geólogos han determinado que un 98 por ciento de la superficie del Mauna Loa está formado por lava emitida en las erupciones de los últimos 10.000 años. Se le considera un volcán en escudo, o sea, tiene la forma de una larga cúpula que se extiende hasta el fondo del océano, muy aplanada.
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De hecho, sus laderas cuentan con una pendiente máxima de 12 grados en su punto más empinado, y posee cuatro cráteres, denominados Lua Hohonu, Lua Hou, Lua Poholo, y South Pit.
¿Y desde el centro de la tierra?
Si cambiamos el criterio, y en vez del lecho marino medimos desde el centro de la Tierra, entonces la montaña más alta del mundo tampoco sería el Everest, sino el volcán Chimborazo, en Ecuador. Su altura desde el nivel del mar es de 6.384 metros, pero recordemos que el planeta es achatado por los polos y abultado por el ecuador, y ahí es donde el coloso andino supera al pico himalayo.
De hecho, midiendo desde el corazón de la Tierra, el Chimborazo le saca 1.811 metros al Everest, y el segundo puesto pasaría al nevado Huarascán, en Perú.