¿Qué es la mentalidad “wu-wei”?
Cuenta la historia que cuando Bruce Lee ya llevaba varios años practicando kung-fu dio un giro a su filosofía de vida. No lograba hallar la calma interna, todo el mundo lo enfadaba, siempre andaba metido en peleas y rara vez lo abandonaba su carácter alborotador. Hasta que en un momento dado, algo cambió.
Salió a navegar y, en un momento dado, llevado por sus emociones y sus pensamientos cargados de frustraciones, Lee terminó dando un golpe al mar. A pesar de volcar toda su rabia sobre la superficie del agua, no se lastimó. Solo sintió la frescura del océano. Fue entonces cuando se dio cuenta de que el problema de su ira era él, ¿por qué no ser entonces como el agua, por qué no permitirse fluir y tener esa misma calma interna?
La mentalidad wu-wei facilita una acción sin esfuerzo que parte de un estado interno de armonía. Ese enfoque que Bruce Lee hizo suyo define sobre todo un modo de gobernar nuestro interior. Implica alcanzar un estado de armonía personal no conflictiva, espontánea y fluida en el que prima el savoir-faire (saber hacer).
Una fuente de serenidad para el pensamiento
El término wu-wei aparece en el Tao Te Ching escrito hace 25 siglos por el filósofo Lao Tse. Lo define como una ‘técnica a través de la cual se puede obtener un mayor control sobre los asuntos humanos’. Es también un modo ideal de liderar a los pueblos: sin oprimir ni presionar, sin ejercer la acción y confiando en la propia moralidad y virtud de los individuos.
La mentalidad wu wei significa por encima de todo responder sin esfuerzo a las necesidades de nuestro entorno, dejando a un lado la fuerza y la confrontación. Esos conceptos que navegan en nuestra cultura con tanta frecuencia (ser fuerte, competir, superar, encarar) no siempre sacan lo mejor de nosotros.
Buena parte de nuestra ansiedad se nutre en realidad de esas presiones, de ese lenguaje y esas narrativas que hacemos propias. Por ello, la ciencia y una parte de la comunidad de psicólogos sitúan la mirada en este concepto por una razón muy básica. Esta filosofía nos confiere una fuente de serenidad, control emocional y también cognitivo.