Los científicos dijeron que las emisiones globales del producto químico prohibido clorofluorocarbono-11, o CFC-11, que se utilizó como refrigerante y en espumas aislantes, han disminuido desde 2018 después de aumentar inesperadamente durante varios años. Una gran parte de las emisiones inesperadas de CFC-11 se originaron en el este de China, según el informe.
El informe también encontró que el cloro químico agotador del ozono disminuyó un 11,5% en la estratosfera desde que alcanzó su punto máximo en 1993, mientras que el bromo disminuyó un 14,5% desde que alcanzó su punto máximo en 1999.
Los científicos también alertaron que los esfuerzos por enfriar artificialmente la Tierra mediante la inyección de aerosoles en la atmósfera superior para reflejar la luz solar podrían diluir la capa de ozono, asimismo advirtieron que es necesario seguir investigando las tecnologías emergentes como la geoingeniería.
El Protocolo de Montreal fue firmado en septiembre de 1987 después de que se descubrieran los llamados 'agujeros de ozono' sobre la Antártida y el Ártico.
La implementación del documento resultó en el rechazo gradual a las sustancias químicas y gases, utilizados en la fabricación de equipos de refrigeración, aires acondicionados y otros equipos, que destruyen la capa de ozono.