La teoría de conspiración más exitosa
Muchos historiadores piensan que la teoría de conspiración más exitosa fue la que inició Felipe IV de Francia, apodado “Felipe el Hermoso”. De hecho, algunos ecos de lo ocurrido llegan hasta hoy. Este monarca se hizo famoso porque fue él quien terminó con la famosa orden de los Templarios, unos monjes, a la vez guerreros, que protagonizaron las Cruzadas.
Precisamente por eso se convirtieron en los poseedores de grandes riquezas. Le prestaban dinero a la monarquía francesa y Felipe IV pensó que era buena idea omitir el pago de esa deuda por una vía alternativa: acabar con los Templarios. Comenzó convenciendo al Papa Clemente V para que iniciara un proceso contra ellos.
Se les acusó de herejía, sodomía y toda suerte de perversiones. También se dijo que adoraban dioses paganos. El rey se valió para difundir estas falsedades de un espía de baja monta llamado Esquieu de Floyran. Él se encargó de hacer circular por toda Francia una serie de calumnias contra los Templarios, haciéndolos ver como un peligro público.
Un final llamativo
Toda esa campaña de desprestigio no tenía otro fin que justificar la judicialización de los monjes. Ordenó su arresto el 13 de octubre de 1307. El Papa aún tenía dudas, pero Felipe el Hermoso no retrasó sus acciones hasta que pudiera despejarlas. Todos fueron capturados y, como era costumbre, torturados. Así confesaron prácticas heréticas en las que jamás habían incurrido.
Total, con los Templarios presos, el rey pudo apropiarse de sus fortunas y resolver en parte las dificultades económicas de la corona. Aunque muchos nunca creyeron en las acusaciones, también fueron muchos los que sí lo hicieron. Alrededor de estos monjes guerreros se tejieron toda suerte de leyendas negras. La teoría de la conspiración se había consolidado.
Se dice que el líder de los Templarios, Jacobo de Molay, maldijo a sus verdugos y profetizó que pagarían por lo hecho. Un año después morirían tanto Felipe el Hermoso como Clemente V. ¿Coincidencia? Vaya uno a saber. Lo que sí es cierto es que el día que condenaron a los monjes era un viernes 13. De allí nace la aprehensión hacia esa fecha.
Fuente: Con información de "La Mente es Maravillosa"