Aunque comúnmente se les denomina pilas, en realidad son supercapacitores, dispositivos de almacenamiento de energía que ofrecen una respuesta rápida tanto en carga como en descarga. Estos supercapacitores complementan las baterías convencionales en dispositivos que requieren potencia de arranque instantáneo, como celulares, computadoras y vehículos eléctricos.
El enfoque ecológico de este proyecto es notable, ya que los supercapacitores utilizan carbón activado, un material previamente obtenido mediante la quema de madera. Sin embargo, las investigadoras destacan que su método difiere al utilizar residuos de diversas industrias, como la yerba mate, el rastrojo de trigo y maíz, los restos de la industria medicinal del cannabis, el bagazo cervecero, la poda de olivos y el alperujo, un subproducto de la extracción de aceite de oliva.
Este enfoque reduce la necesidad de nuevas plantaciones y la extracción de carbón mineral, contribuyendo así a la sostenibilidad ambiental y al fomento de la economía circular. La etapa de laboratorio ha arrojado resultados excelentes, y el equipo está buscando financiamiento para llevar a cabo la escala piloto, con el objetivo final de llevar esta tecnología al ámbito industrial y a la producción a gran escala.
Las científicas tienen como aspiración no solo avanzar en la tecnología de almacenamiento de energía, sino también contribuir a la gestión de residuos y a la economía nacional.
La yerba mate ha demostrado su versatilidad más allá de su función tradicional como infusión. Argentina es líder en la producción y exportación de yerba mate a nivel mundial, con un mercado interno y externo en constante crecimiento. Los resultados de esta investigación podrían potencialmente agregar valor adicional a la yerba mate, brindando oportunidades adicionales para la economía argentina y la gestión sostenible de recursos.
Fuente: Con información de Página 12