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Técnicas para no llorar
Ahora bien, ¿qué puedo hacer para cortar cebollas sin llorar? Hay consenso entre cocineros en varias técnicas para reducir o evitar el lagrimeo al cortar cebollas:
* Enfría la cebolla: antes de cortarla, ponla en el congelador durante unos minutos o en la nevera durante una hora, para reducir la cantidad de compuestos químicos que libere al ser cortada.
* Usa un cuchillo afilado: un cuchillo afilado produce menos daño a las células de la cebolla y, por lo tanto, libera menos compuestos químicos irritantes.
* Corta la cebolla debajo del agua corriente: así el gas liberado se disuelva en el chorro, y no en tus ojos.
* Usa lentes de protección: una alternativa para proteger tus ojos.
* Enciende una vela: esto puede ayudar a neutralizar los gases irritantes.
* Activa una campana de cocina o ventilador: la idea es que el aire circule y disperse los gases irritantes.
Igual, hay todo un rosario de técnicas más o menos disparatadas para, en teoría, prevenir el llanto cada vez que toque cortar una cebolla, como mascar un chicle para salivar más, o ponerse cáscaras de cebolla en la cabeza: no hay fundamentos, pero igual hay quien insiste.
Existe, eso sí, consenso en la importancia de contar con un buen cuchillo cebollero: un corte fino y preciso desgarra menos las capas de cebolla. Hay quien unta el filo con un poco de vinagre, pero eso le añade un sabor extraño a la cebolla, que puede ser contraproducente.
Ayuda mucho tener una buena tabla de apoyo, y la técnica para el corte preciso, ya sea en juliana (tiras), en “emincé” (aros) o en “brunoise” (cubitos). También se recomienda alejarse lo más posible de la tabla, para tratar de sacar los ojos del radio de acción del gas lacrimógeno.
Superado ese trance, venga cebolla y sus beneficios: sabor, textura, nutrientes, versatilidad e incluso valores medicinales… todo es ganancia con esta bendita especie.