“Estamos registrados, tenemos un número de organización y está perfectamente bien entrenar y competir en sexo, entonces es un deporte como cualquier otro”, declaró Bratic a P4 Jönköping, un portal informativo de esa ciudad sureña, en la rivera del lago Vattern, cuna de modelos y cantantes de renombre.
La lógica de Bratic no tenía fallos: después de todo, tanto en el sexo como en el deporte hay una exigencia física y una aspiración a rendir al máximo, lo cual exige entrenamiento, concentración y, claro, un componente de goce que cada cual disfruta a su manera.
Sin embargo, los directivos de la Confederación no compartían el entusiasmo del emprendedor. El presidente saliente de dicho organismo, Björn Eriksson, no le veía futuro a lo que consideró “puro efectismo”. Y estaba claro: la propuesta fue eventualmente rechazada.
“Es pura búsqueda de efectos. No cumplirá con nuestros requisitos y puedo informarle que esta solicitud será rechazada. Tenemos otras cosas que hacer”, le dijo Bratic a P4 Jönköping. De hecho, la Confederación emitió un comunicado en el que explicó las causas del rechazo: la solicitud no estaba completa.
Algo similar les respondieron a las solicitudes de las federaciones suecas de E-sport y Canotaje Slalom. Pero la Asociación Sueca de Fitness Funcional sí se aplicó y se convirtió en miembro de la Confederación.
Una fake seductora
Aunque nada hace indicar que finalmente se vaya a realizar un Campeonato europeo de sexo, igual la idea no era tan mala. De acuerdo con los supuestos estatutos, se presentarían competidores de una veintena de países, que participarían en una docena de modalidades, con árbitros, reglas e incluso público.
El hipotético certamen tendría lugar en la ciudad de Gotenmbugo, duraría unas seis semanas y en principio se disputarían unas 16 disciplinas diferentes, entre ellas, seducción, masajes sensuales y eróticos, jugueteo previo, sexo oral, desempeño artístico (pose), creatividad en los cambios de postura, y conocimientos del Kama Sutra.
Cada una de las pruebas tendrán una duración de entre 45 minutos y una hora, con puntuaciones que van de los 5 hasta los 10 puntos. Al estilo del clavados, vaya. Pero sin doble sentido.