Rigoberto era un hombre de familia que trabajó durante más de 30 años en una empresa minera. Tenía pocos amigos, llevaba una vida tranquila y no tenía vicios.
Su vida junto a su esposa y sus dos hijas transcurría con normalidad hasta que comenzó a interesarse por la Guerra del Pacífico y las oficinas salitreras de Humberstone y Santa Laura.
En un principio, Rigoberto se limitaba a leer libros y frecuentar bibliotecas para revisar archivos históricos. Sin embargo, a medida que aumentó su curiosidad, decidió dejar su empleo para visitar con mayor frecuencia las antiguas salitreras.
Paranorma 3
Oficinas salitreras / desierto de Atacama
La extraña desaparición
Su familia sospechó durante mucho tiempo que padecía alguna enfermedad o condición particular. Tras abandonar su trabajo, se levantaba temprano cada mañana para “no llegar tarde”. Pero nadie entendía adónde iba ni ante quién debía responder por sus supuestos atrasos.
Fue una de esas mañanas cuando lo vieron salir de casa por última vez. Vestía una camisa celeste a rayas, un pantalón caqui y llevaba el periódico del día bajo el brazo.
Al desconocer su paradero, su esposa denunció la desaparición ante Carabineros, mientras sus hijas recorrieron hospitales y distintos lugares buscándolo sin éxito.
La búsqueda se extendió durante dos años. Finalmente, la familia aceptó que algo grave le había ocurrido y que probablemente no regresaría. Tiempo después, Rigoberto fue declarado oficialmente fallecido por muerte presunta.
El regreso imposible
Como ocurre tras la pérdida de cualquier ser querido, la familia intentó continuar con sus vidas. Sin embargo, ocho años después de la desaparición, una de sus hijas escuchó que golpeaban la puerta de su casa.
Con su hijo en brazos, abrió y se encontró con una escena imposible de creer, frente a ella estaba su padre.
Vestía exactamente la misma ropa que llevaba el día en que desapareció. La camisa, el pantalón y hasta el periódico parecían los mismos. Pero lo más sorprendente era que no había envejecido.
Rigoberto, por su parte, tampoco entendía lo que ocurría. No comprendía por qué su hija lucía mucho mayor, por qué los muebles estaban en lugares distintos ni quién era el bebé que ella sostenía.
Un vacío de ocho años
Lo más desconcertante fue que no recordaba absolutamente nada de lo sucedido. Según su relato, lo último que podía recordar era haber salido de su casa aquella mañana. Después de eso, todo era un vacío.
La ausencia total de recuerdos dejó más preguntas que respuestas. ¿Dónde estuvo durante ocho años? ¿Qué le ocurrió? ¿Por qué no envejeció? ¿Cómo era posible que tanto su aspecto físico como su estado mental parecieran intactos?
Carlos Pinto investigó el caso con la ayuda de Andrés Barros, parapsicólogo y amigo de Rigoberto, quien estuvo presente tanto durante su desaparición como tras su regreso.
Barros aseguró que su amigo se encontraba profundamente afectado por lo sucedido. Aunque aceptó someterse a una terapia de hipnosis regresiva para intentar recuperar recuerdos, finalmente desistió de hacerlo.
Un enigma que nunca tuvo respuesta
Aquella decisión terminó convirtiéndose en un motivo de arrepentimiento. Poco tiempo después, Rigoberto falleció y el secreto de lo que vivió durante esos ocho años quedó enterrado para siempre.
“Siento una gran frustración porque, de haberse explicado esta realidad, eso habría sido noticia mundial”, expresó el parapsicólogo.
La misteriosa desaparición y posterior reaparición de Rigoberto Vergara ha dado lugar a numerosas teorías, desde la posibilidad de que hubiera permanecido en una dimensión paralela hasta hipótesis relacionadas con presuntas abducciones extraterrestres. Aunque ninguna de ellas ha podido demostrarse, intentan dar respuesta a un fenómeno que desafía toda lógica.
Relatado en El día menos pensado, este caso sigue siendo uno de los grandes misterios sin resolver de América Latina y un enigma que continúa poniendo a prueba nuestra comprensión del tiempo y el espacio.
Embed - El viaje | El día menos pensado - T1E8