Las costas más cercanas, apunta la NOAA, son las de la isla Ducie en las islas Pitcairn, al norte, el islote de Motu Nui en la isla de Pascua, al noroeste, la isla Maher en la Antártida, al sur; las Islas Chatham, en Nueva Zelanda, al oeste; y territorio chileno al este.
Tal es la distancia que existe que los humanos que más cerca se encuentran del Punto Nemo ni siquiera están en la Tierra, sino que son los astronautas de la Estación Espacial Internacional, que orbitan a un máximo de 416 kilómetros de la corteza terrestre y son los que llegan a estar a menor distancia cuando lo sobrevuelan.
Vida subacuática
¿Y qué sucede con la vida marina en esta zona? Pues que se trata de "la región menos biológicamente activa del océano en el mundo", como explicó el experto oceanógrafo Steven D'Hondt, de la Universidad de Rhode Island en Narragansett.
Según D'Hondt, en el Punto Nemo no hay mucha diversidad de especies animales, ni en la superficie, ni en el fondo marino, que supone un espacio “prácticamente sin vida”.
Esto se debe, según aseguró el experto a que está situado en el conocido como Giro del Pacífico Sur, una enorme corriente giratoria que bloquea la entrada de aguas más frías ricas en nutrientes.
Además, se suma el hecho de que, al encontrarse tan alejado de espacios de tierra firme, impide que el viento transporte mucha materia orgánica y, por tanto, que haya mucho alimento necesario para el mantenimiento de la vida animal.
Un lugar perfecto para las agencias espaciales
Todos estos condicionantes han llevado a escoger el Punto Nemo como el espacio ideal para que las agencias espaciales de todo el mundo lo utilicen para calcular la trayectoria de reingreso durante su proceso de “salida de órbita” y donde llevan a morir las naves espaciales fuera de servicio.
Es, de hecho, el lugar donde la NASA pretende que acabe la Estación Espacial Internacional, cuyo final está cerca, pues debe ser desmantelada y reconfigurada en el año 2024.
En el Punto Nemo se encontrará con otras míticas estaciones espaciales, como la rusa Mir, allí desde 2001, o seis estaciones del programa soviético Saliut, además de numerosas naves de reabastecimiento no tripuladas que se han utilizado para dar servicio a la Estación Espacial Internacional y otras tantas hasta un total de 263 desechadas entre los años 1971 y 2016.
Evitar peligros
El objetivo final del Punto Nemo es evitar que cualquier desecho espacial pueda caer sobre la superficie terrestre convirtiéndose en un peligro para los humanos, de modo que las agencias espaciales -Estados Unidos, Rusia y Japón, especialmente- dirigen hacia este punto las naves o satélites en desuso.