También cita las palabras del mismo cantante, que cuando se anunció el lanzamiento de esta canción, declaró: “Hay que ser muy amarillista, ignorante (…) para no poder notar que la canción tanto como el vídeo solo fue con intenciones de homenajear una vez más la dominicanidad”. Y añadió: “Entre muchas cosas favorables el dominicano se distingue por su jocosidad y creatividad. Otro elemento que nos caracteriza es nuestro humor negro”.
En su análisis, Alfie recuerda otras frases polémicas de canciones anteriores del creador de “La Suegra”: “No te asombres si una noche entro a tu cuarto y nuevamente te hago mía. Bien conoces mis errores, el egoísmo de ser dueño de tu vida. Eres mía, no te hagas la loca eso muy bien ya lo sabías”. A su entender, Santos "romantiza las violaciones y la cosificación de la mujer en pos de la pasión. Pero como acá se trata de una suegra, no hay romanticismo que aguante para esta madre insoportable a la que hay que ponerle un punto final. El que no lo entiende, es porque le falta picardía y jocosidad".
Ante el argumento de utilización del "humor negro" al que recurrió Santos, la periodista argentina se pregunta qué es lo gracioso. "¿Por qué todavía, en 2023, sigue siendo relevante insistir con la idea de matar a la suegra, y por qué tanta gente lo celebra? ¿Qué es lo gracioso de este chiste que ya se contó tantas veces? ¿A qué remite el arquetipo de La Suegra?".
Y agrega: "Pocas figuras familiares tienen tan mala fama como las suegras. Para sorpresa de nadie, ni los clásicos tíos violadores o los padres ausentes tienen ni un cuarto de la mala reputación de estas mujeres que, antes que suegras, son madres".
Alfie sostiene que, desde hace décadas, la cultura popular les atribuyó a las suegras ciertas cualidades negativas como ser "chismosas, conspiradoras, invasivas, entrometidas, de atentar contra la paz del hogar y arruinar familias y parejas; de ser pesadas, molestas, meticulosas, obsesivas, amargadas, fastidiosas, una presencia no solicitada e irritantes".
En este contexto, la periodista cuestiona que estas características "no recaen sobre los suegros, que básicamente tienen la fama (completamente inchequeable) de ser más relajados". Y se pregunta: "¿Tal vez porque están a años luz de involucrarse en cualquier tarea de cuidado que no sea hacer el asado?".