Venus será el astro más fácil de identificar, destacándose por su intenso brillo cerca del horizonte. Mercurio aparecerá más bajo y con menor luminosidad, por lo que requerirá un cielo despejado y atención en los primeros minutos tras el ocaso.
Júpiter se ubicará más alto y será uno de los puntos más dominantes del cielo vespertino. Saturno, en cambio, se encontrará más cerca del horizonte y perderá altura rápidamente con el paso de los minutos.
Urano y Neptuno, aunque alineados con el resto, permanecerán invisibles al ojo humano debido a su gran distancia.
Cómo y cuándo observarla
La observación será posible durante una ventana limitada, estimada entre 30 y 45 minutos, antes de que los planetas más bajos se oculten. Será clave contar con un horizonte despejado hacia el oeste, sin edificios ni árboles que bloqueen la vista.
En Montevideo, la rambla se presenta como un punto favorable, mientras que en el interior del país los espacios abiertos y alejados de la contaminación lumínica permitirán una experiencia más clara.
Aunque la imagen sugiera cercanía entre los planetas, se trata solo de un efecto visual: en el espacio, cada uno sigue su órbita a millones de kilómetros de distancia. La alineación, sin embargo, ofrece una oportunidad singular para observar de un solo vistazo buena parte del vecindario planetario.